sábado, 4 de abril de 2026

Devuélveme mi vida Capítulo IX: Cuatro años después – El desarrollo que nunca pedí


Hola seguidores del blog:

Han pasado cuatro años desde aquella noche en que un jarrón viejo y un humo blanco me robaron la vida. Cuatro años desde que desperté en el cuerpo de mi prima Vicky.

Hoy tengo 18 años.

Y estoy a punto de graduarme de prepa… usando su uniforme por última vez.



Me miro en el espejo del baño de la casa que ya es “mía”. La falda azul me queda más corta de lo que debería (Vicky siempre la usaba así). Las calcetas blancas me abrazan las pantorrillas suaves y depiladas. Los zapatos negros con moño brillan. La blusa blanca se ajusta a unos senos que ya no son los pequeños capullos de los 14; ahora son firmes, redondos, naturales. Hormonas adolescentes + cuatro años de vivir como mujer los han convertido en algo que llama la atención de medio salón. Incluso la misma Natalia, mi antiguo crush, que yo deseaba desde la primera vez que la vi, noté que la última vez que nos encontramos me dirigió una mirada de envidia, por mis “atributos”

La última vez, la vi junto a Vicky (ahora Adrián) en uno de esos fines de semana cuando vienen a “visitar a su prima”. Natalia con un hermoso vestido negro y tacones a juego y Vicky con traje sastre impecable, tomándola de la cintura. Cuando llega a “mi casa” suele abrazarme como si fuera su hermana menor y me dice al oído:

— Te ves preciosa con esa falda, “primita”. ¿Ya te llegó la regla o sigues con náuseas?

Y sonríe. Con esa sonrisa de hombre que sabe exactamente lo que tiene.

Yo, en cambio, sigo aquí. Con 18 años, con el uniforme de prepa, con un posible bebé creciendo dentro del cuerpo que le robé.



La relación con Carlos

Carlos… ese es otro capítulo.

Al principio me odiaba pues cuando Vicky (en mi cuerpo) empezó a salir con Natalia, yo sentí unos celos enfermizos. Pero con el tiempo… algo cambió y me refugié en Carlos que se convirtió en mi mejor amigo. El único que sabía la verdad (Pues Vicky se lo contó todo hace dos años). Me comenzó a ayudar con la tarea, me acompañaba a comprar toallas cuando me daba pena ir sola, me abrazaba cuando lloraba por las hormonas.

Y hace dos meses… pasó.

Estábamos solos en su departamento. Yo con el uniforme puesto (porque a él, por alguna razón le excita verme así). Me besó. Me tocó. Me dijo que le gustaba “la Vicky de verdad”, no la de antes. Me hizo el amor despacio, con cuidado, como si supiera que este cuerpo ya había pasado por demasiado.

Fue mi primera vez como mujer con alguien que me quería de verdad.

Y ahora… sospecho que estoy embarazada de él.

La sospecha final

Estoy sentada en la cama, con la falda subida hasta la cintura y la prueba de embarazo en la mano. Dos rayitas. Claras.



No sé si reír o llorar.

Vicky (en mi cuerpo de 28 años) entra a la habitación sin tocar. Me ve con la prueba y solo levanta una ceja.

— ¿Otra vez, con estos sustos primita? Oh… pero veo que a diferencia de la otra vez, ahora si es real… felicidades

Me tiembla la voz.

— Carlos… creo que es de Carlos.

Vicky se acerca, me acaricia el cabello con mis antiguas manos grandes y me dice con una ternura que nunca le había escuchado:

— Tranquila niña, mi novia Natalia y yo te ayudaremos a criarlo. Después de todo… es en parte… mi hijo, pues nacerá de mi antiguo útero después de todo.

Se inclina y me besa la frente.

— Bienvenida a la maternidad, Vicky. Ahora sí… ya nunca vas a poder volver.

Y mientras me abraza y abraza su antiguo cuerpo, yo siento cómo el bebé (mi bebé) se mueve por primera vez dentro de mí.

El intercambio fue permanente.

Y yo, Adrián, ahora soy Vicky para siempre.

Con un uniforme que ya no me queda del todo.

Con un vientre que ya no está vacío.

Y con una prima que se convirtió en el hombre que yo nunca pude ser.

Continuará… (o no…)

7 comentarios:

Devuélveme mi vida Capítulo IX: Cuatro años después – El desarrollo que nunca pedí

Hola seguidores del blog: Han pasado cuatro años desde aquella noche en que un jarrón viejo y un humo blanco me robaron la vida. Cuatro año...