viernes, 9 de agosto de 2019
miércoles, 31 de julio de 2019
Devuélveme mi vida Capítulo VIII: Reacciones confusas: El primer periodo
Antes que nada, quiero brindar disculpas a los seguidores del blog por estar ausente, sé que muchos de ustedes comprenderán mi situación, pues al estudiar y trabajar queda menos tiempo del que quisiéramos para dedicarle al mundo TG.
También quiero agradecer a mis compañeros blogueros en especial a Res TG Caps a Karina y a un seguidor del blog que llamare “A” por apoyarme y motivarme a seguir con esto.
También me gustaría invitarlos a dejarme sus aportes e ideas en mi correo de contacto raul.lopez9401@gmail.com
Bueno sin más les dejo el siguiente capitulo de mi historia, espero los disfruten:
Devuélveme mi vida Capítulo VIII: Reacciones confusas: El primer periodo
Habían pasado tres meses desde aquel accidente en el cual mi prima de 14 años y yo Adrián un hombre de 25 años habíamos intercambiado nuestros cuerpos y vidas.
También habían pasado tres meses desde que, cegado por la venganza, acepte tener relaciones sexuales ocupando un cuerpo que no era el mío, peor aun el cuerpo de mi propia prima.
Aún recuerdo el susto de muerte que me lleve cuando aquel tipo eyaculo dentro de mí, y peor aún, pues no había podido conseguir ningún método anticonceptivo.
Ante el riesgo de quedar embarazado y por consiguiente atrapado en el cuerpo de mi prima, en el mejor de los casos otros nueve meses, no tuve otra opción que pedir ayuda a la verdadera Vicky.
Aún recuerdo, aquel día y aquella conversación:
-Llevo dos días buscándote, te llame por teléfono e incluso te busque en mi antigua casa ¿Dónde estabas y que hacías con mi cuerpo Vicky? - Decía con un sentimiento de frustración e impotencia, al ver a Vicky en mi antigua forma tan tranquila mientras que a mí en su cuerpo me devoraban los nervios.
-Pues digamos que arreglando un poco este cuerpo y vida de mierda que llevabas y haciéndola un poco más soportable… bueno ya estoy aquí ¿Qué se te ofrece nenita? - Me dijo Vicky haciendo que me sintiera aún más humillado
-Pues veras no es fácil para mi decirte esto, pero…- No sabía cómo empezar a contarle que había ocupado su cuerpo para tener sexo con el chico de la secundaria que siempre había sido su amor platónico.
- ¿Y bien, me vas a contar o no? - Preguntaba ella desde mi cuerpo, con una expresión de curiosidad en su cara
-Pues veras, ocurrió un accidente…-
- ¿Ya te llego tu primer periodo? -
- No, no es eso, es un poco más grave…-
-Habla ya Adrián maldita sea, me estas asustando- Me dijo de manera enérgica mientras yo inhalaba aire para contarle de la manera más rápida y breve posible
- ¡Bueno ya! tuve sexo estando en tu cuerpo, con el niño que te gusta Christian hace dos días en el baño de la escuela, y antes de que me grites tengo que decirte que eso no es lo peor, pues no usamos protección y tengo miedo de que quedes embarazada… de yo quedar embarazado- Conte de la manera más rápida que pude, mientras esperaba la peor reacción de Vicky, aunque en el fondo sentía que me quitaba un peso de encima con aquella confesión.
Pude ver como Vicky en mi cuerpo apretaba el puño, y fruncía el ceño. Aunque mi antiguo cuerpo de hombre no era el mas fuerte o robusto, sabia que con mi nueva condición como una niña débil de 14 años no podría hacer nada para defenderme si a Vicky le ganaba la testosterona y decidía agredirme.
Asustado solo pude ver como Vicky camino hacia su mesita de noche a lado de su cama y saco un calendario y unas pastillas.
-Tienes suerte de que sea muy regular- decía mientras señalaba el calendario- afortunadamente para ti “primita” los días antes de mi periodo son más infértiles, así que dudo que hallas quedado embarazado- Decía con una tranquilidad que incluso me asusto-
- ¿Y estas pastillas? – pregunte confundido
-No me sorprende que no las conozcas, después de todo cuando cambiamos de cuerpo tu olor a hombre virgen fue lo primero que note- dijo ella con una intención hiriente- Se llaman pastillas del día siguiente y te recomiendo que las lleves contigo siempre, si quieres evitarte otro susto de estos- decía con una expresión en mi antigua cara, que francamente considere burlona- bueno te dejo, tengo una cita para hacer tarea con una amiga- dijo ella, mientras me quedaba sorprendido pues yo no tenia ninguna amiga en la universidad
- ¿Cual amiga? - pregunte curioso
- ¿Dije amiga’? Quise decir amigo, tu amigo, este, ¿Cómo se llama ese raro que le gustan los videojuegos, a si Carlos, hare tarea con él- La noté nerviosa e incluso pude notar como se sonrojo un poco- Bueno te dejo ya que al parecer tienes muchas cosas que aprender aun sobre ser mujer, nos vemos- decía Vicky mientras cerraba la puerta tras de sí francamente dejándome con más preguntas que respuestas:
¿Por qué no se enojó de que allá tenido sexo en su cuerpo?
¿Al darme las pastillas me estaba autorizando el seguir teniendo relaciones sexuales en su cuerpo?
¿Por qué esta tan tranquila en mi cuerpo?
¿Acaso ella no extrañara su propio cuerpo?
¿Por qué se puso tan nerviosa cuando mención por error a esa amiga?
Me preguntaba mientras recostado en mi cama de princesas de Disney y usando mi cómoda pijama blanca con encaje negro veía el techo rosa de mi nueva habitación, de repente vi como Vicky abría la puerta de nuevo, tomaba de su librero lo que parecía un paquete y me lo lanzaba a la cama.
-Para que veas que no soy tan mala- decía mientras yo tomaba el paquete
-Kotex con alas…- Pude leer en el empaque- No pueden ser son toallas femeninas- decía mientras se formaba en mi cara una expresión de angustia, angustia que puedo asegurar Vicky desde mi cuerpo, de cierta manera enferma disfrutaba
- Así es como puedes ver en “tu” calendario menstrual mañana empieza “tu” periodo, así que te recomiendo que guardes bien tus toallas ya que suelo sangrar mucho… bueno no te cuento mas ya mañana lo vivirás jajaja, por fin mañana sabrás lo que es verdaderamente ser mujer, adiós “Vicky”- decía mientras cerraba la puerta de nuevo.
No supe como reaccionar por una parte me sentía aliviado pues no quería cargar a alguien nueve meses en mi vientre, aunque por otro lado ver a Vicky tan cómoda en mi cuerpo e incluso que usara su propio nombre para referirse a mí me parecía perturbador.
Con estos pensamientos caí en un profundo sueño mientras abrazaba el enorme oso de peluche que Vicky tiene a lado de su cama para sentirme un poco más reconfortado.
Esa noche tuve un sueño muy raro en el cual yo seguía en el cuerpo de Vicky, estaba en su salón de clases solo en ropa interior, de pronto escuchaba muchas risas eran todos sus compañeros de clases burlándose de mí; estaba Christian, Daniela, incluso estaban mi viejo amigo Carlos y Vicky en mi cuerpo, al verla corría tras de ella con la intención de recuperar mi cuerpo, pero ella se desvaneció en la multitud, mientras yo comenzaba a llorar.

De repente un profundo dolor agudo en el vientre me despertó, era un dolor insoportable como nunca había sentido uno antes, de pronto sentí mucha humedad en mi cama, al destaparme para ver que era, pude ver una mancha enorme de sangre:
“No puede ser ¿acaso me estoy desangrando? tanta sangra no puede ser normal “pensé aterrado mientras que de pronto mi Tía Paty, mi nueva mama entro por la puerta y vio la escena, yo sonrojado la voltee a ver sin saber que decir o como explicarlo-
-Bueno Victoria parece que ya estas otra vez en esos días, ¿no podías ser una niña pequeña para siempre o sí? - decía mientras algunas lágrimas brotaban de mis ojos- no te preocupes te entiendo yo también soy mujer, veras que pronto te acostumbraras, nadie dijo que se mujer sería fácil o sí? - decía tratando de consolarme, aunque francamente me hizo sentir peor.
¿Por qué tenía que pasar por esto? Esto no era lo que esperaba, yo solo deseaba poder librarme un rato de mis responsabilidades como un hombre adulto, no tener que desangrarme cada 28 días.
-Bueno ya es hora de que vayas a la escuela Victoria, hoy amablemente se ofreció tu primo Adrián a llevarte y esta abajo esperando…- decía mi mama mientras veía como Vicky detrás de ella observaba la escena con la misma expresión entre burlona y sarcástica.
- Que pena que hallas visto esto Adrián- decía mi tía algo sonrojada
-No te preocupes mamá…Digo Tía Paty, créeme que lo entiendo, después de todo es algo normal cuando se pasa de niña a mujer, ¿no es así primita? -
-Bueno me llevo estas sabanas y corro al trabajo que ya perdí mucho tiempo en esto, obedeces a tu primo, te quiero Victoria- decía mientras salía deprisa mi nueva madre de la habitación.
No se si fueron las burlas de mi prima desde mi viejo cuerpo, la falta de interés de mi nueva madre o los cambios de humor que causa la menstruación, pero lo único que podía pensar es en estar sola así que corrí al baño y empecé a llorar.
¿En qué problema estaba metido? Aunque no cause intencionalmente el intercambio de cuerpos con mi prima, de alguna manera siempre había deseado que pasara, mientras la cuidaba me la pasaba envidiado su vida libre de preocupaciones, siendo el centro de atención en cualquier lugar a donde iba, entonces ¿Por qué ahora que tenía su cuerpo no podía ser tan feliz como ella lo era en su cuerpo original, y peor aún ¿porque parece que a ella en mi cuerpo de hombre le va mucho mejor? Sera que el viejo adagio tenía razón y “Lo que importa es lo de adentro”. De pronto un golpeteo en la puerta me saco de mi ensimismamiento.
-No te quiero molestar “primita” pero se te hace tarde para ir a la escuela- decía mientras podía notar como se oía una pequeña carcajada detrás de la puerta.
-Ya voy- decía con la voz un poco quebrada, tratando de aparentar se lo mas fuerte posible.
Tome una ducha rápido y mientras lo hacia note como el agua que corría hacia el desagüe se teñía de un color rojo, aun con miedo y sin saber mucho de higiene femenina, lave de manera intensiva mi nueva vagina, deseando que esto solo fuera un mal sueño, para mi mala suerte era la vida real.
Sali del baño y no había señales de Vicky en mi cuerpo, solo estaba mi uniforme de la escuela y el paquete de toallas junto con una nota:
“Te espero en la sala, pues sé que una señorita necesita su privacidad.
P.D. no olvides ponerte tu toalla y llevar una en la mochila no queremos que te pase otro accidente y mucho menos en la escuela”
Con un sentimiento de humillación comencé a ponerme la ropa interior que Vicky me había dejado, un conjunto negro de brasierre y un calzón grande y holgado, lo cual me pareció lógico debido al estado en el que me encontraba. Después me puse las prendas que ya conocía falda, calcetas, blusa, suéter, zapatos negros, pase un peine por mi ahora largo cabello y aplique un poco de brillo labial de fresa mientras lance un suspiro y decía para mi mismo “Tengo que recuperar mi cuerpo”
Continuara…
También quiero agradecer a mis compañeros blogueros en especial a Res TG Caps a Karina y a un seguidor del blog que llamare “A” por apoyarme y motivarme a seguir con esto.
También me gustaría invitarlos a dejarme sus aportes e ideas en mi correo de contacto raul.lopez9401@gmail.com
Bueno sin más les dejo el siguiente capitulo de mi historia, espero los disfruten:
Devuélveme mi vida Capítulo VIII: Reacciones confusas: El primer periodo
Habían pasado tres meses desde aquel accidente en el cual mi prima de 14 años y yo Adrián un hombre de 25 años habíamos intercambiado nuestros cuerpos y vidas.
También habían pasado tres meses desde que, cegado por la venganza, acepte tener relaciones sexuales ocupando un cuerpo que no era el mío, peor aun el cuerpo de mi propia prima.
Aún recuerdo el susto de muerte que me lleve cuando aquel tipo eyaculo dentro de mí, y peor aún, pues no había podido conseguir ningún método anticonceptivo.
Ante el riesgo de quedar embarazado y por consiguiente atrapado en el cuerpo de mi prima, en el mejor de los casos otros nueve meses, no tuve otra opción que pedir ayuda a la verdadera Vicky.
Aún recuerdo, aquel día y aquella conversación:
-Llevo dos días buscándote, te llame por teléfono e incluso te busque en mi antigua casa ¿Dónde estabas y que hacías con mi cuerpo Vicky? - Decía con un sentimiento de frustración e impotencia, al ver a Vicky en mi antigua forma tan tranquila mientras que a mí en su cuerpo me devoraban los nervios.
-Pues digamos que arreglando un poco este cuerpo y vida de mierda que llevabas y haciéndola un poco más soportable… bueno ya estoy aquí ¿Qué se te ofrece nenita? - Me dijo Vicky haciendo que me sintiera aún más humillado
-Pues veras no es fácil para mi decirte esto, pero…- No sabía cómo empezar a contarle que había ocupado su cuerpo para tener sexo con el chico de la secundaria que siempre había sido su amor platónico.
- ¿Y bien, me vas a contar o no? - Preguntaba ella desde mi cuerpo, con una expresión de curiosidad en su cara
-Pues veras, ocurrió un accidente…-
- ¿Ya te llego tu primer periodo? -
- No, no es eso, es un poco más grave…-
-Habla ya Adrián maldita sea, me estas asustando- Me dijo de manera enérgica mientras yo inhalaba aire para contarle de la manera más rápida y breve posible
- ¡Bueno ya! tuve sexo estando en tu cuerpo, con el niño que te gusta Christian hace dos días en el baño de la escuela, y antes de que me grites tengo que decirte que eso no es lo peor, pues no usamos protección y tengo miedo de que quedes embarazada… de yo quedar embarazado- Conte de la manera más rápida que pude, mientras esperaba la peor reacción de Vicky, aunque en el fondo sentía que me quitaba un peso de encima con aquella confesión.
Pude ver como Vicky en mi cuerpo apretaba el puño, y fruncía el ceño. Aunque mi antiguo cuerpo de hombre no era el mas fuerte o robusto, sabia que con mi nueva condición como una niña débil de 14 años no podría hacer nada para defenderme si a Vicky le ganaba la testosterona y decidía agredirme.
Asustado solo pude ver como Vicky camino hacia su mesita de noche a lado de su cama y saco un calendario y unas pastillas.
-Tienes suerte de que sea muy regular- decía mientras señalaba el calendario- afortunadamente para ti “primita” los días antes de mi periodo son más infértiles, así que dudo que hallas quedado embarazado- Decía con una tranquilidad que incluso me asusto-
- ¿Y estas pastillas? – pregunte confundido
-No me sorprende que no las conozcas, después de todo cuando cambiamos de cuerpo tu olor a hombre virgen fue lo primero que note- dijo ella con una intención hiriente- Se llaman pastillas del día siguiente y te recomiendo que las lleves contigo siempre, si quieres evitarte otro susto de estos- decía con una expresión en mi antigua cara, que francamente considere burlona- bueno te dejo, tengo una cita para hacer tarea con una amiga- dijo ella, mientras me quedaba sorprendido pues yo no tenia ninguna amiga en la universidad
- ¿Cual amiga? - pregunte curioso
- ¿Dije amiga’? Quise decir amigo, tu amigo, este, ¿Cómo se llama ese raro que le gustan los videojuegos, a si Carlos, hare tarea con él- La noté nerviosa e incluso pude notar como se sonrojo un poco- Bueno te dejo ya que al parecer tienes muchas cosas que aprender aun sobre ser mujer, nos vemos- decía Vicky mientras cerraba la puerta tras de sí francamente dejándome con más preguntas que respuestas:
¿Por qué no se enojó de que allá tenido sexo en su cuerpo?
¿Al darme las pastillas me estaba autorizando el seguir teniendo relaciones sexuales en su cuerpo?
¿Por qué esta tan tranquila en mi cuerpo?
¿Acaso ella no extrañara su propio cuerpo?
¿Por qué se puso tan nerviosa cuando mención por error a esa amiga?
Me preguntaba mientras recostado en mi cama de princesas de Disney y usando mi cómoda pijama blanca con encaje negro veía el techo rosa de mi nueva habitación, de repente vi como Vicky abría la puerta de nuevo, tomaba de su librero lo que parecía un paquete y me lo lanzaba a la cama.-Para que veas que no soy tan mala- decía mientras yo tomaba el paquete
-Kotex con alas…- Pude leer en el empaque- No pueden ser son toallas femeninas- decía mientras se formaba en mi cara una expresión de angustia, angustia que puedo asegurar Vicky desde mi cuerpo, de cierta manera enferma disfrutaba
- Así es como puedes ver en “tu” calendario menstrual mañana empieza “tu” periodo, así que te recomiendo que guardes bien tus toallas ya que suelo sangrar mucho… bueno no te cuento mas ya mañana lo vivirás jajaja, por fin mañana sabrás lo que es verdaderamente ser mujer, adiós “Vicky”- decía mientras cerraba la puerta de nuevo.
No supe como reaccionar por una parte me sentía aliviado pues no quería cargar a alguien nueve meses en mi vientre, aunque por otro lado ver a Vicky tan cómoda en mi cuerpo e incluso que usara su propio nombre para referirse a mí me parecía perturbador.
Con estos pensamientos caí en un profundo sueño mientras abrazaba el enorme oso de peluche que Vicky tiene a lado de su cama para sentirme un poco más reconfortado.
Esa noche tuve un sueño muy raro en el cual yo seguía en el cuerpo de Vicky, estaba en su salón de clases solo en ropa interior, de pronto escuchaba muchas risas eran todos sus compañeros de clases burlándose de mí; estaba Christian, Daniela, incluso estaban mi viejo amigo Carlos y Vicky en mi cuerpo, al verla corría tras de ella con la intención de recuperar mi cuerpo, pero ella se desvaneció en la multitud, mientras yo comenzaba a llorar.

De repente un profundo dolor agudo en el vientre me despertó, era un dolor insoportable como nunca había sentido uno antes, de pronto sentí mucha humedad en mi cama, al destaparme para ver que era, pude ver una mancha enorme de sangre:
“No puede ser ¿acaso me estoy desangrando? tanta sangra no puede ser normal “pensé aterrado mientras que de pronto mi Tía Paty, mi nueva mama entro por la puerta y vio la escena, yo sonrojado la voltee a ver sin saber que decir o como explicarlo-
-Bueno Victoria parece que ya estas otra vez en esos días, ¿no podías ser una niña pequeña para siempre o sí? - decía mientras algunas lágrimas brotaban de mis ojos- no te preocupes te entiendo yo también soy mujer, veras que pronto te acostumbraras, nadie dijo que se mujer sería fácil o sí? - decía tratando de consolarme, aunque francamente me hizo sentir peor.
¿Por qué tenía que pasar por esto? Esto no era lo que esperaba, yo solo deseaba poder librarme un rato de mis responsabilidades como un hombre adulto, no tener que desangrarme cada 28 días.
-Bueno ya es hora de que vayas a la escuela Victoria, hoy amablemente se ofreció tu primo Adrián a llevarte y esta abajo esperando…- decía mi mama mientras veía como Vicky detrás de ella observaba la escena con la misma expresión entre burlona y sarcástica.
- Que pena que hallas visto esto Adrián- decía mi tía algo sonrojada
-No te preocupes mamá…Digo Tía Paty, créeme que lo entiendo, después de todo es algo normal cuando se pasa de niña a mujer, ¿no es así primita? -
-Bueno me llevo estas sabanas y corro al trabajo que ya perdí mucho tiempo en esto, obedeces a tu primo, te quiero Victoria- decía mientras salía deprisa mi nueva madre de la habitación.
No se si fueron las burlas de mi prima desde mi viejo cuerpo, la falta de interés de mi nueva madre o los cambios de humor que causa la menstruación, pero lo único que podía pensar es en estar sola así que corrí al baño y empecé a llorar.
¿En qué problema estaba metido? Aunque no cause intencionalmente el intercambio de cuerpos con mi prima, de alguna manera siempre había deseado que pasara, mientras la cuidaba me la pasaba envidiado su vida libre de preocupaciones, siendo el centro de atención en cualquier lugar a donde iba, entonces ¿Por qué ahora que tenía su cuerpo no podía ser tan feliz como ella lo era en su cuerpo original, y peor aún ¿porque parece que a ella en mi cuerpo de hombre le va mucho mejor? Sera que el viejo adagio tenía razón y “Lo que importa es lo de adentro”. De pronto un golpeteo en la puerta me saco de mi ensimismamiento.
-No te quiero molestar “primita” pero se te hace tarde para ir a la escuela- decía mientras podía notar como se oía una pequeña carcajada detrás de la puerta.
-Ya voy- decía con la voz un poco quebrada, tratando de aparentar se lo mas fuerte posible.
Tome una ducha rápido y mientras lo hacia note como el agua que corría hacia el desagüe se teñía de un color rojo, aun con miedo y sin saber mucho de higiene femenina, lave de manera intensiva mi nueva vagina, deseando que esto solo fuera un mal sueño, para mi mala suerte era la vida real.
Sali del baño y no había señales de Vicky en mi cuerpo, solo estaba mi uniforme de la escuela y el paquete de toallas junto con una nota:
“Te espero en la sala, pues sé que una señorita necesita su privacidad.
P.D. no olvides ponerte tu toalla y llevar una en la mochila no queremos que te pase otro accidente y mucho menos en la escuela”
Con un sentimiento de humillación comencé a ponerme la ropa interior que Vicky me había dejado, un conjunto negro de brasierre y un calzón grande y holgado, lo cual me pareció lógico debido al estado en el que me encontraba. Después me puse las prendas que ya conocía falda, calcetas, blusa, suéter, zapatos negros, pase un peine por mi ahora largo cabello y aplique un poco de brillo labial de fresa mientras lance un suspiro y decía para mi mismo “Tengo que recuperar mi cuerpo”
Continuara…
lunes, 27 de mayo de 2019
Devuélveme mi vida Capítulo VII: Las apariencias engañan
Devuélveme mi vida Capítulo VII: Las apariencias engañan.
El reloj del salón de clases marcaba la 1:55 P.M , y yo solo podía mover nervioso de un lado a otro, mis piernas envueltas en calcetas blancas y mis pequeños pies metidos en zapatos negros con moños.
Trataba de no pensar en lo ocurrido unas horas antes, en el baño de aquella secundaria, quería creer que solo había sido solo un mal sueño.
Por dentro era un hombre de 25 años y había actuado como una putita caliente adolescente; había tenido sexo, estando yo dentro del cuerpo de mi prima y no solo eso tenía semen de un adolescente idiota, dentro de mi nueva vagina.
“Necesito conseguir esa pastilla del día siguiente a cómo de lugar” pensaba mientras el maestro delante mío nos aburría con ecuaciones cuadraticas.
Sonó la campana de salida y antes de salir del salón intercepté a la amiga de mi prima, “Daniela”
-Amiga… necesito que me acompañes a la farmacia es urgente- le dije en voz baja
-¿Estas bien? ¿Te sientes mal?- preguntó bastante curiosa
-Si es solo que…-
“¿De verdad debería contarle lo qué pasó en aquel baño? Por más que sea amiga de mi prima no puedo confiar en ella a menos hasta conocerla mejor” pensé
-Es solo, recuerdas en el baño hace rato, esto es incómodo pero… ya no tengo… tu sabes… toallas… y me da algo de pena y quería saber si me podrías acompañar a la farmacia a comprar un paquete- dije titubeando un poco
-Claro para algo somos “best friends”- dijo en tono infantil
-Solo necesito ir a mi casa a comer algo tengo mucha hambre sabes- dijo mientras se tocaba el abdomen
-Entiendo, no te preocupes te veo en mi casa a las 3:30 p.m ¿te parece?- decía algo impaciente
-Si claro amiga te veo ahí- se despedía mientras me daba un beso en la mejilla dejándome oler su empalagoso perfume olor a fresa.
Regrese a paso veloz, a casa de mi prima, tan rápido como pude, pues al andar con una falda tan ajustada como la del uniforme de mi prima, me hacía prácticamente imposible correr.
Esperaba encontrarla ahí, en mi cuerpo de hombre, como habíamos acordado horas antes y aunque me odiaría por hacer algo así en su cuerpo me di cuenta que era mejor confesarle lo sucedido, a quedar embarazado en su cuerpo y dejar a mi prima en esa situación tan incomoda , o peor aun que aunque encontráramos la forma de volver, pero terminara yo por el resto de mis días como una mamá soltera, si mi prima no aceptaba regresar a su cuerpo en esas condiciones.
Así que estaba decidido, en cuanto llegara, le contaría todo lo sucedido y le pediría que ella como el hombre adulto que por ahora es, se dirigiera a la farmacia y me comprara aquella pastilla, después de todo no tenía otra opción…
Grande fue mi sorpresa cuando dieron las 2:15 y las 2:30 y las 2:45 de la tarde y no había señales de Vicky ni de mi cuerpo
-¡Se supone que saliste de la escuela hace casi una hora!- decía mientras desde mi nuevo celular rosa con funda de brillos y tan rápido como mis uñas decoradas me permitían escribir y marcar mi antiguo numero.
Grande fue mi sorpresa y mi frustración, cuando más de 3 veces mando mi llamada al buzón de voz.
-¡Que estás haciendo niña malcriada, que no ves que te necesito aquí! – Lance mi celular sobre mi nueva cama y de repente sentí como se me formaba un nudo en la garganta y brotaban de mis ojos gotas de agua, algo que rara vez me había pasado, como hombre; muchos sentimientos se agolparon dentro de mi y de repente empece a llorar, a berrear y a patalear, como una si fuera una verdadera adolescente, acostado boca abajo en mi cama de princesas de Disney,
-No puede ser, por qué me pasa esto a mi… pensé que siendo mi prima adolescente se resolverían mis problemas pero solo me trajo más- decía sollozando mientras con la manga del suéter verde de la escuela, limpiaba mis lágrimas de mis rosadas mejillas.
-¡Ya que se haré!- exclame
Sin pensarlo, me metí , con todo y uniforme, a la ducha y levante mi falda , baje mi lycra negra y con mi mano separé mi labios vaginales y con su regadera portátil, comencé a “enjuagar” mi vagina
-Si esto limpiará todo el semen de ese infeliz de Christopher- Pensaba de manera precipitada.
Mientras lo hacía pude sentir como las gotas de agua provocaban un raro y excitante cosquilleo en mi entrepierna y tuve “otra grandiosa idea”
-Quizás si me masturbo, los fluidos vaginales que salgan de este cuerpo, expulsen fuera de mi el líquido de ese marica, después de todo tengo tiempo, mis tíos ahora mis papás, llegan hasta la noche- pensaba ya al borde del delirio.
Así que tome un espejo de cuerpo completo que tenía mi prima en su armario, lo puse frente a mi cama y me paré frente a el.
Cuando era hombre, tenía un raro fetiche con las colegialas, incluso masturbandome varias veces al día viendo fotos de ellas en Facebook e instagram , así que tener una, ahí, frente a mi y saber que esa colegiala del espejo era yo automáticamente me puso caliente.
Así que de manera sexy y provocativa comencé a quitarme el suéter del uniforme y empece a hacer poses sugestivas frente a mi. Ese cuerpo, al menos por ahora, era todo mío y solo debía lograr no quedar embarazado para seguir disfrutando de el, así que rápidamente me recosté en la cama, me quite mis zapatos y viendo mi reflejo, empece a meter mi delicada mano en mi lycra buscando mi clitoris con mis delgados dedos, poco a poco empece a sentir espasmos que inundaban mi cuerpo y mi mente de placer. Empece a escuchar los gemidos de una niña caliente, y al recordar que estaba solo y esos gemidos eran los míos, empece a buscar más placer, acariciando mis tetas debajo de la blusa con una mano y dándole placer a mi vagina con los dedos de la otra. Era tanto el placer que me inundaba que los dedos de mis pies se empezaban a contraer aun enfundados en esas lindas y femeninas calcetas blancas, no podía creer aquella imagen, estaba convertido en toda una colegiala caliente, ese reflejo de esa niña bonita de 14 años que tenía frente a mi dándose placer era el mío, ese reflejo que Vicky seguramente había visto tantas veces y ese cuerpo que había explorado tantas veces ahora era todo mío, el solo pensar en eso hizo que mi mente se inundara de un placer desconocido por mi hasta entonces y solo pude sentir como un montón de líquido salía a presión de mi nueva hendidura.
-Wow el orgasmo femenino es mejor cada vez que lo experimento- pensaba, tumbado en la cama, con la blusa desabrochada, la falda arriba, mi lycra húmeda llena de fluidos, las calcetas arrugadas y aun saboreando con mis dedos los jugos vaginales de mi prima… técnicamente mis propios jugos vaginales.
Estaba tan extasiado viviendo la resaca del orgasmo femenino en el cuerpo de mi prima que por un momento olvidé mi objetivo principal, hasta que el sonido de el timbre interrumpió mi trance.
Con la esperanza de que fuera Vicky en mi cuerpo atendí la puerta
-¿Quien es?
-Soy yo “Dani” recuerdas quedamos de vernos 3:30 y bien ya son 3:45
“Wow que rápido pasa el tiempo cuando la pasas bien” pensaba mientras rápidamente acomodaba mi falda, mi blusa, mis calcetas y me calzaba nuevamente mis zapatos con moños.
-Muy bien vámonos- le dije a Daniela mientras ella me veía raro
-Wow te gusta mucho ese uniforme verdad- preguntaba algo confundida
- A esto, para nada, es solo que tome una siesta y olvide cambiarme
-Ok amiga, aunque si quieres puedo esperar a que te cambies de ropa-
-¡Que estoy bien así, que no entiendes, me urge ir a la farmacia!- le dije a mi amiga de manera enérgica, solo alcancé a ver su cara de confusión ante tal reacción.
-Disculpa amiga, no era mi intención, es solo que…- trate de justificarme
-No te preocupes amiga yo también se lo difícil que es estar en “esos” días- decía mientras me tomaba de la mano y empezábamos a caminar rumbo a la farmacia como dos amigas mas.
Llegue a la farmacia, decido a comprar esa pastilla del día siguiente, el plan era simple, hacer una compra rápida, tratando que nadie, incluida mi amiga se diera cuenta y salir rápido del lugar.
Lamentablemente para mi y para mi plan, no contaba con que la mamá de Daniela coincidiría con nosotros en la farmacia.
-Hola mami, qué haces aquí- pregunto Daniela a su mamá
-Vine a comprar medicinas tu hermano menor tiene un resfriado ¿y tu qué haces aquí?- pregunto la mamá de Daniela algo curiosa
-Vine con mi amiga Vicky a comprar algunas cosas..-
-Pero si tú eres Vicky mira que bonita te has puesto, te has convertido en toda una señorita- decía mientras me daba un pequeño apretón en mi rosada mejilla, haciéndome sentir algo incomodo.
–Y bueno ¿qué clase de “cosas” vinieron a comprar chicas?-
-Emm bueno tú sabes mamá, cosas de señoritas- respondió Daniela
- Ah ya entiendo, pues mira Vicky yo a Dani le compro siempre estas ultra-absorbentes y bueno…-
-Mama me avergüenzas- decía Daniela arrebatándole el paquete de toallas.
Nunca en mi vida imaginé estar en una situación así, apenas hace unos días solía tener charlas con mis amigos sobre autos, videojuegos, superhéroes y chicas lindas y ahora estaba aquí, en una farmacia, recibiendo recomendaciones de la mamá de “mi mejor amiga” sobre qué toallas femeninas debería usar.
Incomodo por la situación y sin mediar palabra tome las toallas, pague rápido en la caja y salí de ahí sin voltear a ver a Daniela o a su mamá.
Justo cuando creía que mi día no podía ir peor del otro lado de la acera pude ver cómo caminaban hacia la farmacia, Vicky en mi cuerpo de hombre agarrada del brazo de mi crush del salon Natalia, ambos muy juntos y sonrientes. Desconcertado por tal escena decidí que no podía dejar que me vieran así, no sabría cómo actuar, así que decidí pasar de largo y hacer como si no los hubiera visto.
Llegue a mi nueva casa y mis tíos ahora mis padres aún no habían llegado, así que decidí ir directo a “mi” habitación, y tumbarme en la cama, mirando las paredes rosas y el paquete de toallas que había comprado.
-No sé que me da más miedo si tener que usarlas o no tener que usarlas… durante 9 meses- exclamé para mi de manera irónica.
Además ahora no solo me inquietaba el hecho de que probablemente quedaría embarazado en un cuerpo que no era el mío , también quería una explicación sobre por qué mi prima en su primer día como hombre en mi cuerpo logró salir con la chica más linda de la escuela y de la cual he estado enamorado durante toda la universidad.
Insistentemente marque mi antiguo número, en busca de una explicación, solo para que me desviara al buzón de voz.
“Nunca crei que ser una niña de 14 años sería tan difícil es más nunca creo extrañar mi antigua vida” pensaba mientras terminaba de cambiarme mi uniforme por una pijama rosa de corazones y acto seguido caía en un profundo sueño.
Continuará…
Hola seguidores del blog una disculpa por la ausencia, cómo les comento el trabajo y escuela me dejan poco tiempo para escribir contenido, sin embargo trataré de seguir actualizando en medida de lo posible esta y algunas otras historias que tengo en mente incluyendo esta y “En los tacones de mi jefa”
También recuerden que para nosotros, son muy importantes su comentarios ya que nos hacen saber que están atentos del blog, además de aportarnos ideas y puntos de vista.
Saludos.
El reloj del salón de clases marcaba la 1:55 P.M , y yo solo podía mover nervioso de un lado a otro, mis piernas envueltas en calcetas blancas y mis pequeños pies metidos en zapatos negros con moños.
Trataba de no pensar en lo ocurrido unas horas antes, en el baño de aquella secundaria, quería creer que solo había sido solo un mal sueño.
Por dentro era un hombre de 25 años y había actuado como una putita caliente adolescente; había tenido sexo, estando yo dentro del cuerpo de mi prima y no solo eso tenía semen de un adolescente idiota, dentro de mi nueva vagina.
“Necesito conseguir esa pastilla del día siguiente a cómo de lugar” pensaba mientras el maestro delante mío nos aburría con ecuaciones cuadraticas.
Sonó la campana de salida y antes de salir del salón intercepté a la amiga de mi prima, “Daniela”
-Amiga… necesito que me acompañes a la farmacia es urgente- le dije en voz baja
-¿Estas bien? ¿Te sientes mal?- preguntó bastante curiosa
-Si es solo que…-
“¿De verdad debería contarle lo qué pasó en aquel baño? Por más que sea amiga de mi prima no puedo confiar en ella a menos hasta conocerla mejor” pensé
-Es solo, recuerdas en el baño hace rato, esto es incómodo pero… ya no tengo… tu sabes… toallas… y me da algo de pena y quería saber si me podrías acompañar a la farmacia a comprar un paquete- dije titubeando un poco
-Claro para algo somos “best friends”- dijo en tono infantil
-Solo necesito ir a mi casa a comer algo tengo mucha hambre sabes- dijo mientras se tocaba el abdomen
-Entiendo, no te preocupes te veo en mi casa a las 3:30 p.m ¿te parece?- decía algo impaciente
-Si claro amiga te veo ahí- se despedía mientras me daba un beso en la mejilla dejándome oler su empalagoso perfume olor a fresa.
Regrese a paso veloz, a casa de mi prima, tan rápido como pude, pues al andar con una falda tan ajustada como la del uniforme de mi prima, me hacía prácticamente imposible correr.
Esperaba encontrarla ahí, en mi cuerpo de hombre, como habíamos acordado horas antes y aunque me odiaría por hacer algo así en su cuerpo me di cuenta que era mejor confesarle lo sucedido, a quedar embarazado en su cuerpo y dejar a mi prima en esa situación tan incomoda , o peor aun que aunque encontráramos la forma de volver, pero terminara yo por el resto de mis días como una mamá soltera, si mi prima no aceptaba regresar a su cuerpo en esas condiciones.
Así que estaba decidido, en cuanto llegara, le contaría todo lo sucedido y le pediría que ella como el hombre adulto que por ahora es, se dirigiera a la farmacia y me comprara aquella pastilla, después de todo no tenía otra opción…
Grande fue mi sorpresa cuando dieron las 2:15 y las 2:30 y las 2:45 de la tarde y no había señales de Vicky ni de mi cuerpo
-¡Se supone que saliste de la escuela hace casi una hora!- decía mientras desde mi nuevo celular rosa con funda de brillos y tan rápido como mis uñas decoradas me permitían escribir y marcar mi antiguo numero.
Grande fue mi sorpresa y mi frustración, cuando más de 3 veces mando mi llamada al buzón de voz.
-¡Que estás haciendo niña malcriada, que no ves que te necesito aquí! – Lance mi celular sobre mi nueva cama y de repente sentí como se me formaba un nudo en la garganta y brotaban de mis ojos gotas de agua, algo que rara vez me había pasado, como hombre; muchos sentimientos se agolparon dentro de mi y de repente empece a llorar, a berrear y a patalear, como una si fuera una verdadera adolescente, acostado boca abajo en mi cama de princesas de Disney,
-No puede ser, por qué me pasa esto a mi… pensé que siendo mi prima adolescente se resolverían mis problemas pero solo me trajo más- decía sollozando mientras con la manga del suéter verde de la escuela, limpiaba mis lágrimas de mis rosadas mejillas.
-¡Ya que se haré!- exclame
Sin pensarlo, me metí , con todo y uniforme, a la ducha y levante mi falda , baje mi lycra negra y con mi mano separé mi labios vaginales y con su regadera portátil, comencé a “enjuagar” mi vagina
-Si esto limpiará todo el semen de ese infeliz de Christopher- Pensaba de manera precipitada.
Mientras lo hacía pude sentir como las gotas de agua provocaban un raro y excitante cosquilleo en mi entrepierna y tuve “otra grandiosa idea”
-Quizás si me masturbo, los fluidos vaginales que salgan de este cuerpo, expulsen fuera de mi el líquido de ese marica, después de todo tengo tiempo, mis tíos ahora mis papás, llegan hasta la noche- pensaba ya al borde del delirio.
Así que tome un espejo de cuerpo completo que tenía mi prima en su armario, lo puse frente a mi cama y me paré frente a el.
Cuando era hombre, tenía un raro fetiche con las colegialas, incluso masturbandome varias veces al día viendo fotos de ellas en Facebook e instagram , así que tener una, ahí, frente a mi y saber que esa colegiala del espejo era yo automáticamente me puso caliente.
Así que de manera sexy y provocativa comencé a quitarme el suéter del uniforme y empece a hacer poses sugestivas frente a mi. Ese cuerpo, al menos por ahora, era todo mío y solo debía lograr no quedar embarazado para seguir disfrutando de el, así que rápidamente me recosté en la cama, me quite mis zapatos y viendo mi reflejo, empece a meter mi delicada mano en mi lycra buscando mi clitoris con mis delgados dedos, poco a poco empece a sentir espasmos que inundaban mi cuerpo y mi mente de placer. Empece a escuchar los gemidos de una niña caliente, y al recordar que estaba solo y esos gemidos eran los míos, empece a buscar más placer, acariciando mis tetas debajo de la blusa con una mano y dándole placer a mi vagina con los dedos de la otra. Era tanto el placer que me inundaba que los dedos de mis pies se empezaban a contraer aun enfundados en esas lindas y femeninas calcetas blancas, no podía creer aquella imagen, estaba convertido en toda una colegiala caliente, ese reflejo de esa niña bonita de 14 años que tenía frente a mi dándose placer era el mío, ese reflejo que Vicky seguramente había visto tantas veces y ese cuerpo que había explorado tantas veces ahora era todo mío, el solo pensar en eso hizo que mi mente se inundara de un placer desconocido por mi hasta entonces y solo pude sentir como un montón de líquido salía a presión de mi nueva hendidura.
-Wow el orgasmo femenino es mejor cada vez que lo experimento- pensaba, tumbado en la cama, con la blusa desabrochada, la falda arriba, mi lycra húmeda llena de fluidos, las calcetas arrugadas y aun saboreando con mis dedos los jugos vaginales de mi prima… técnicamente mis propios jugos vaginales.
Estaba tan extasiado viviendo la resaca del orgasmo femenino en el cuerpo de mi prima que por un momento olvidé mi objetivo principal, hasta que el sonido de el timbre interrumpió mi trance.
Con la esperanza de que fuera Vicky en mi cuerpo atendí la puerta
-¿Quien es?
-Soy yo “Dani” recuerdas quedamos de vernos 3:30 y bien ya son 3:45
“Wow que rápido pasa el tiempo cuando la pasas bien” pensaba mientras rápidamente acomodaba mi falda, mi blusa, mis calcetas y me calzaba nuevamente mis zapatos con moños.
-Muy bien vámonos- le dije a Daniela mientras ella me veía raro
-Wow te gusta mucho ese uniforme verdad- preguntaba algo confundida
- A esto, para nada, es solo que tome una siesta y olvide cambiarme
-Ok amiga, aunque si quieres puedo esperar a que te cambies de ropa-
-¡Que estoy bien así, que no entiendes, me urge ir a la farmacia!- le dije a mi amiga de manera enérgica, solo alcancé a ver su cara de confusión ante tal reacción.
-Disculpa amiga, no era mi intención, es solo que…- trate de justificarme
-No te preocupes amiga yo también se lo difícil que es estar en “esos” días- decía mientras me tomaba de la mano y empezábamos a caminar rumbo a la farmacia como dos amigas mas.
Llegue a la farmacia, decido a comprar esa pastilla del día siguiente, el plan era simple, hacer una compra rápida, tratando que nadie, incluida mi amiga se diera cuenta y salir rápido del lugar.
Lamentablemente para mi y para mi plan, no contaba con que la mamá de Daniela coincidiría con nosotros en la farmacia.
-Hola mami, qué haces aquí- pregunto Daniela a su mamá
-Vine a comprar medicinas tu hermano menor tiene un resfriado ¿y tu qué haces aquí?- pregunto la mamá de Daniela algo curiosa
-Vine con mi amiga Vicky a comprar algunas cosas..-
-Pero si tú eres Vicky mira que bonita te has puesto, te has convertido en toda una señorita- decía mientras me daba un pequeño apretón en mi rosada mejilla, haciéndome sentir algo incomodo.
–Y bueno ¿qué clase de “cosas” vinieron a comprar chicas?-
-Emm bueno tú sabes mamá, cosas de señoritas- respondió Daniela
- Ah ya entiendo, pues mira Vicky yo a Dani le compro siempre estas ultra-absorbentes y bueno…-
-Mama me avergüenzas- decía Daniela arrebatándole el paquete de toallas.
Nunca en mi vida imaginé estar en una situación así, apenas hace unos días solía tener charlas con mis amigos sobre autos, videojuegos, superhéroes y chicas lindas y ahora estaba aquí, en una farmacia, recibiendo recomendaciones de la mamá de “mi mejor amiga” sobre qué toallas femeninas debería usar.
Incomodo por la situación y sin mediar palabra tome las toallas, pague rápido en la caja y salí de ahí sin voltear a ver a Daniela o a su mamá.
Justo cuando creía que mi día no podía ir peor del otro lado de la acera pude ver cómo caminaban hacia la farmacia, Vicky en mi cuerpo de hombre agarrada del brazo de mi crush del salon Natalia, ambos muy juntos y sonrientes. Desconcertado por tal escena decidí que no podía dejar que me vieran así, no sabría cómo actuar, así que decidí pasar de largo y hacer como si no los hubiera visto.
Llegue a mi nueva casa y mis tíos ahora mis padres aún no habían llegado, así que decidí ir directo a “mi” habitación, y tumbarme en la cama, mirando las paredes rosas y el paquete de toallas que había comprado.
-No sé que me da más miedo si tener que usarlas o no tener que usarlas… durante 9 meses- exclamé para mi de manera irónica.
Además ahora no solo me inquietaba el hecho de que probablemente quedaría embarazado en un cuerpo que no era el mío , también quería una explicación sobre por qué mi prima en su primer día como hombre en mi cuerpo logró salir con la chica más linda de la escuela y de la cual he estado enamorado durante toda la universidad.
Insistentemente marque mi antiguo número, en busca de una explicación, solo para que me desviara al buzón de voz.
“Nunca crei que ser una niña de 14 años sería tan difícil es más nunca creo extrañar mi antigua vida” pensaba mientras terminaba de cambiarme mi uniforme por una pijama rosa de corazones y acto seguido caía en un profundo sueño.
Continuará…
Hola seguidores del blog una disculpa por la ausencia, cómo les comento el trabajo y escuela me dejan poco tiempo para escribir contenido, sin embargo trataré de seguir actualizando en medida de lo posible esta y algunas otras historias que tengo en mente incluyendo esta y “En los tacones de mi jefa”
También recuerden que para nosotros, son muy importantes su comentarios ya que nos hacen saber que están atentos del blog, además de aportarnos ideas y puntos de vista.
Saludos.
jueves, 28 de marzo de 2019
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda. Pt. II
Seguidores del blog, lo prometido es deuda, aquí la siguiente parte de esta historia pero antes….
Quiero comentarles que por cuestiones personales últimamente me cuesta trabajo estar al pendiente del blog y tener “un momento de creatividad” por lo que si alguien gusta mandar su material o ideas para el blog para su publicación (obviamente con los créditos correspondientes) sientanse libres de hacerlo al siguiente correo: raul.lopez9401@gmail.com
Y bien sin mas disfruten leyendo este capituló como yo disfrute haciéndolo:
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda. Pt. II
Y estaba ahí en el cuerpo de mi primo Adrian, en la casa de la chica más linda de su universidad , con su delicada mano manoseando mi nueva virilidad.
Por dentro me sentía aterrada y quería gritarle quien era en realidad, pero el cuerpo que ahora ocupaba me impedía hacerlo, por el contrario solo podía pensar en lo bien que se sentía la electricidad que recorría el cuerpo que ahora ocupaba. De pronto noté como de manera involuntaria mi nuevo órgano masculino se empezaba a poner duro como una roca, un sentimiento de vergüenza me invadía, pero a la vez también un sentimiento de curiosidad. Era tan raro ver ese pedazo de carne entre mis piernas, donde hasta hace unos días había visto una vagina perfectamente depilada.
No podía creer tampoco lo fácil que era estimular mi nueva verga “ahora entiendo por qué mis compañeros de la secundaria se la pasan todo el tiempo con esta cosa erecta” pensaba dentro de mi.
A pesar de que, debo confesar el primer día que intercambie cuerpos con mi primo, la curiosidad me gano y me masturbe usando su pene, esto era totalmente distinto, saber que una chica tan linda, como alguna vez lo fui yo tocaba mi pene, agudizaba mi sensibilidad.
De repente cuando Natalia , noto que mi verga estaba lo suficientemente dura, pude ver como se ponía de rodillas, delante de mi y acercaba lentamente su boca a mi nuevo miembro. Antes de poder decir nada un nuevo mar de sensaciones invadió mi mente, mientras sentía como su lengua tocaba delicadamente la punta de mi pene. De manera inexplicable e involuntaria, con mis manos ahora toscas, tome su cabeza, para tratar de empujar más su cabeza sobre mi abultada entrepierna. Sentir como tomaba el control de la situación, y ver a esa linda chica usando ese conjunto de lencería para mi, y sentir su boca cubriendo mi pene nublaron totalmente mi consciencia y por unos segundos olvide que era una niña de 14 años atrapada en el cuerpo de su propio primo y solo me concentre en lo bien que se sentía recibir una mamada de verga. De pronto pude sentir como una presión extraña empezaba a acumularse en mis testiculos, no cabía duda ¡iba a tener un orgasmo masculino! Solo pude sentir como algo caliente salía disparado de mi entrepierna. No podía creer lo bien que se sentía expulsar todo eso que tenia acumulado, mi mente seguía aun en trance mientras trataba de tomar oxígeno para recuperarme.
Ni siquiera note cuando aún con la cara llena de semen, Natalia se recostó en el sillón y se quitó sus bragas blancas aventándomelas y saboreando con su lengua mi semen que aún tenía en su cara
-Wow tenías mucho guardado pequeñín, se nota que tenías tiempo sin estar con una mujer, pero hoy eso va a cambiar- me decía mientras me hacía señas sugestivas
“Pero qué diablos nunca había estado con una mujer, por el amor de Dios yo solía ser una mujer” pensaba de manera confusa, de pronto noté como mi nuevo pene empezó nuevamente a ponerse erecto “por Dios esta cosa jamás se está quieta” pensaba. Estaba impávida, todo eso parecía irreal como un sueño “bueno si es un sueño no está mal que disfrute de esto” pensaba mientras me quitaba la ropa quedando desnudo. Era tan raro ver hacia abajo y notar mi pecho plano donde antes habían estado dos prominentes senos y por el contrario una panza abultada donde había tenido como un lindo abdomen plano “wow no había visto bien, lo descuidado que está este cuerpo” me perdí por un instante en mis pensamientos hasta que Natalia me dijo burlándose un poco
- Y bien “gordito” ¿vas a hacerme tuya o te quedarás ahí mirando tu panza peluda?-
Este reto me hizo sentir aun más caliente, le iba a demostrar a esa tipa que aun con el inútil cuerpo de mi primo, la iba hacer a sentir como ningún hombre lo había logrado antes.
Bien ahí te voy “Zorrita”
“¿Zorrita?, por qué dije eso”
La tome de sus piernas enfundadas en pantimedias blancas y las separé buscando introducir mis dedos en su vagina
-Si no te detengas, aaaaah eres tan Bueno, es como si supieras justo donde tocar mmmmmm- Gritaba extasiada Natalia
“Si supiera que hasta hace unos días yo solía tener un vagina igual que ella y me daba placer así” pensaba mientras recordaba lo bien que se sentía, esto me hizo sentir aun más caliente y empecé rozar su clitoris con mis dedos, mientras ella gemía y se mordía los labios. Esa expresión en su cara me recordaba a mi misma cuando me dedeaba en mi cuerpo frente al espejo de él que era mi cuarto. Este recuerdo solo hizo que la verga que ahora tenía se pusiera tan dura al punto de que dolía tenerla así, “necesito meterla en algún lado” no podía pensar en otra cosa.
-Ya estás Bien lubricadita, bien, te voy a dar lo qué quieres- le advertí a Natalia
Al ser mi primera vez como
hombre me costo algo de trabajo, lograr meter mi trozo de carne en su hendidura, pero cuando por fin lo hice, pude sentir de nuevo esa electricidad recorriéndome por todo el cuerpo. De manera casi instintiva empece a embestir a Natalia cada vez más rápido, mientras ella
Con sus manos dirigía mis manos hacia sus senos, wow cuanto había extrañado sentir unos aunque no fueran míos. De repente ella se acercó a mi cara y con su boca empezó a morder mis labios, eso solo me hizo que perdiera aun más el control y mientras ella movía sus caderas como una profesional, yo la seguía embistiendo más y más tratando de seguirle el ritmo. De pronto pude sentir como encajaba sus uñas en mi ahora ancha espalda, mientras gemía y me decía “estoy llegando estoy llegando, no te detengas aaaaaaah” grito como desesperara mientras yo sentía una sensación húmeda y cálida abrazando mi pene
-Yo también voy a llegar aaah aaaah aaah – y quedó mi mente en blanco mientras nuevamente sentía como una explosión como antes pero ahora más violenta salía de mi entrepierna.
“Que acaba de pasar” pensaba mientras aún seguía extasiada de placer, había estado con un par de chicos cuando aún tenía mi cuerpo de mujer, pero jamás había logrado un placer sexual como el que logré estando en el cuerpo de mi primo.
Natalia y yo quedamos abrazados recobrando el aliento cuando de pronto una pregunta me saco de mi extasis y mi letargo
-Adrian… ¿usaste condon?
-Creo que lo olvidamos- respondí de manera un tanto tranquila, después de todo se sentía bien por una vez, poder hacerlo sin condon y no correr el riesgo de quedar embarazada pues ahora yo era el hombre
- Y te veníste dentro de mi ¿verdad?
-Creo que si…- dije ya regresando a mi forma tímida, pues poco a poco el extasis del encuentro sexual iba pasando
-Ok no te preocupes, esto es lo que haremos, me acompañarás a la farmacia y compraremos una pastilla del día siguiente-
-Ok, vamos- Mientras apenado recogía mi ropa tratando de tapar la panza que ahora tenia
- Jajaja eres muy curioso- reía ella – aunque para ser un chico tan torpe y tímido, sabes cómo satisfacer a una mujer, es como si supieras justo lo que una necesita…-
“Si supieras la verdad” pensaba, aguantándome las ganas de contarle todo
-Bien vamos a la farmacia- decía mientras me jalaba del brazo sin dejarme siquiera revisar mi celular.
Casi llegábamos tomados de el brazo a la farmacia cuando pude ver a Adrian en mi cuerpo, aun con el uniforme de la escuela, cargando un paquete de toallas femeninas, pude ver como de reojo alcanzo a verme en su cuerpo tomado del brazo de su crush eterno, pude notar como solo agacho la mirada y empezó a caminar más rápido tan rápido como la falda que llevaba le permitia.
-Pasa algo chiquito- me preguntó Natalia
-No nada- decía mientras por dentro mil preguntas me invadían; ¿Por qué el tonto había comprado toallas femeninas si recien habia tenido mi periodo?
¿Por qué aún traía puesto el uniforme de la escuela y por qué no pidió una bolsa para ser más discreto al menos?
“Ese tonto me va hacer quedar como una rara”.
Después de acompañar a Natalia de regreso a su casa, por fin llegue a la casa de mi primo, o bueno de sus papás y entre a su cuarto, ni siquiera me percaté del desorden que tenía alrededor y el olor raro que despedía aquel lugar, solo quería llegar y acostarme en una cama , para poder asimilar este día.
Al fin encendí el celular de mi primo y vi que tenía diez llamadas perdidas de mi antiguo número y 10 whatsapp de “Vicky”.
Justo cuando estaba a punto de abrirlos, aparecieron 15 whatsapp de Natalia, decidí revisar primero esos y no podía creerlo, me estaba enviando fotos intimas y hasta abajo el último mensaje decía “Para que no olvides esta tarde pequeñín, espero que se repita 😘”
Estaba petrificada, veía otro cuerpo femenino de nuevo completamente desnudo, pero ahora no lo veía con asco ni con envidia como cuando era una niña, ahora lo veía con lujuria, de pronto sentí cómo de nuevo algo empezó a acumularse en mi entrepierna, era mi pene que estaba de nuevo duro reaccionando a las fotos de Natalia, y ahora ya sabía que hacer, empeze a jalar mi verga con fuerza, imaginándome de nuevo dentro de la vagina de aquella linda chica, wow no podía creer lo que estaba pensando, esos pensamientos no son propios de una niña de 14 años pero por ahora no lo era, ahora Adrian lo era y yo en su cuerpo era un hombre de 25 años, masturbando su pene, como cualquier otro hombre lo haría. Estos pensamientos me hicieron nuevamente llegar al orgasmo, dejándome exhausta por la cual me perdí en el
sueño, olvidando por completo los whatsapp de mi “primita” si tan solo lo hubiera hecho… quizás esto habría sido diferente…
Continuará…
Quiero comentarles que por cuestiones personales últimamente me cuesta trabajo estar al pendiente del blog y tener “un momento de creatividad” por lo que si alguien gusta mandar su material o ideas para el blog para su publicación (obviamente con los créditos correspondientes) sientanse libres de hacerlo al siguiente correo: raul.lopez9401@gmail.com
Y bien sin mas disfruten leyendo este capituló como yo disfrute haciéndolo:
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda. Pt. II
Y estaba ahí en el cuerpo de mi primo Adrian, en la casa de la chica más linda de su universidad , con su delicada mano manoseando mi nueva virilidad.
Por dentro me sentía aterrada y quería gritarle quien era en realidad, pero el cuerpo que ahora ocupaba me impedía hacerlo, por el contrario solo podía pensar en lo bien que se sentía la electricidad que recorría el cuerpo que ahora ocupaba. De pronto noté como de manera involuntaria mi nuevo órgano masculino se empezaba a poner duro como una roca, un sentimiento de vergüenza me invadía, pero a la vez también un sentimiento de curiosidad. Era tan raro ver ese pedazo de carne entre mis piernas, donde hasta hace unos días había visto una vagina perfectamente depilada.
No podía creer tampoco lo fácil que era estimular mi nueva verga “ahora entiendo por qué mis compañeros de la secundaria se la pasan todo el tiempo con esta cosa erecta” pensaba dentro de mi.
A pesar de que, debo confesar el primer día que intercambie cuerpos con mi primo, la curiosidad me gano y me masturbe usando su pene, esto era totalmente distinto, saber que una chica tan linda, como alguna vez lo fui yo tocaba mi pene, agudizaba mi sensibilidad.
De repente cuando Natalia , noto que mi verga estaba lo suficientemente dura, pude ver como se ponía de rodillas, delante de mi y acercaba lentamente su boca a mi nuevo miembro. Antes de poder decir nada un nuevo mar de sensaciones invadió mi mente, mientras sentía como su lengua tocaba delicadamente la punta de mi pene. De manera inexplicable e involuntaria, con mis manos ahora toscas, tome su cabeza, para tratar de empujar más su cabeza sobre mi abultada entrepierna. Sentir como tomaba el control de la situación, y ver a esa linda chica usando ese conjunto de lencería para mi, y sentir su boca cubriendo mi pene nublaron totalmente mi consciencia y por unos segundos olvide que era una niña de 14 años atrapada en el cuerpo de su propio primo y solo me concentre en lo bien que se sentía recibir una mamada de verga. De pronto pude sentir como una presión extraña empezaba a acumularse en mis testiculos, no cabía duda ¡iba a tener un orgasmo masculino! Solo pude sentir como algo caliente salía disparado de mi entrepierna. No podía creer lo bien que se sentía expulsar todo eso que tenia acumulado, mi mente seguía aun en trance mientras trataba de tomar oxígeno para recuperarme.
Ni siquiera note cuando aún con la cara llena de semen, Natalia se recostó en el sillón y se quitó sus bragas blancas aventándomelas y saboreando con su lengua mi semen que aún tenía en su cara
-Wow tenías mucho guardado pequeñín, se nota que tenías tiempo sin estar con una mujer, pero hoy eso va a cambiar- me decía mientras me hacía señas sugestivas
“Pero qué diablos nunca había estado con una mujer, por el amor de Dios yo solía ser una mujer” pensaba de manera confusa, de pronto noté como mi nuevo pene empezó nuevamente a ponerse erecto “por Dios esta cosa jamás se está quieta” pensaba. Estaba impávida, todo eso parecía irreal como un sueño “bueno si es un sueño no está mal que disfrute de esto” pensaba mientras me quitaba la ropa quedando desnudo. Era tan raro ver hacia abajo y notar mi pecho plano donde antes habían estado dos prominentes senos y por el contrario una panza abultada donde había tenido como un lindo abdomen plano “wow no había visto bien, lo descuidado que está este cuerpo” me perdí por un instante en mis pensamientos hasta que Natalia me dijo burlándose un poco
- Y bien “gordito” ¿vas a hacerme tuya o te quedarás ahí mirando tu panza peluda?-
Este reto me hizo sentir aun más caliente, le iba a demostrar a esa tipa que aun con el inútil cuerpo de mi primo, la iba hacer a sentir como ningún hombre lo había logrado antes.
Bien ahí te voy “Zorrita”
“¿Zorrita?, por qué dije eso”
La tome de sus piernas enfundadas en pantimedias blancas y las separé buscando introducir mis dedos en su vagina
-Si no te detengas, aaaaah eres tan Bueno, es como si supieras justo donde tocar mmmmmm- Gritaba extasiada Natalia
“Si supiera que hasta hace unos días yo solía tener un vagina igual que ella y me daba placer así” pensaba mientras recordaba lo bien que se sentía, esto me hizo sentir aun más caliente y empecé rozar su clitoris con mis dedos, mientras ella gemía y se mordía los labios. Esa expresión en su cara me recordaba a mi misma cuando me dedeaba en mi cuerpo frente al espejo de él que era mi cuarto. Este recuerdo solo hizo que la verga que ahora tenía se pusiera tan dura al punto de que dolía tenerla así, “necesito meterla en algún lado” no podía pensar en otra cosa.
-Ya estás Bien lubricadita, bien, te voy a dar lo qué quieres- le advertí a Natalia
Al ser mi primera vez como
hombre me costo algo de trabajo, lograr meter mi trozo de carne en su hendidura, pero cuando por fin lo hice, pude sentir de nuevo esa electricidad recorriéndome por todo el cuerpo. De manera casi instintiva empece a embestir a Natalia cada vez más rápido, mientras ella
Con sus manos dirigía mis manos hacia sus senos, wow cuanto había extrañado sentir unos aunque no fueran míos. De repente ella se acercó a mi cara y con su boca empezó a morder mis labios, eso solo me hizo que perdiera aun más el control y mientras ella movía sus caderas como una profesional, yo la seguía embistiendo más y más tratando de seguirle el ritmo. De pronto pude sentir como encajaba sus uñas en mi ahora ancha espalda, mientras gemía y me decía “estoy llegando estoy llegando, no te detengas aaaaaaah” grito como desesperara mientras yo sentía una sensación húmeda y cálida abrazando mi pene
-Yo también voy a llegar aaah aaaah aaah – y quedó mi mente en blanco mientras nuevamente sentía como una explosión como antes pero ahora más violenta salía de mi entrepierna.
“Que acaba de pasar” pensaba mientras aún seguía extasiada de placer, había estado con un par de chicos cuando aún tenía mi cuerpo de mujer, pero jamás había logrado un placer sexual como el que logré estando en el cuerpo de mi primo.
Natalia y yo quedamos abrazados recobrando el aliento cuando de pronto una pregunta me saco de mi extasis y mi letargo
-Adrian… ¿usaste condon?
-Creo que lo olvidamos- respondí de manera un tanto tranquila, después de todo se sentía bien por una vez, poder hacerlo sin condon y no correr el riesgo de quedar embarazada pues ahora yo era el hombre
- Y te veníste dentro de mi ¿verdad?
-Creo que si…- dije ya regresando a mi forma tímida, pues poco a poco el extasis del encuentro sexual iba pasando
-Ok no te preocupes, esto es lo que haremos, me acompañarás a la farmacia y compraremos una pastilla del día siguiente-
-Ok, vamos- Mientras apenado recogía mi ropa tratando de tapar la panza que ahora tenia
- Jajaja eres muy curioso- reía ella – aunque para ser un chico tan torpe y tímido, sabes cómo satisfacer a una mujer, es como si supieras justo lo que una necesita…-
“Si supieras la verdad” pensaba, aguantándome las ganas de contarle todo
-Bien vamos a la farmacia- decía mientras me jalaba del brazo sin dejarme siquiera revisar mi celular.
Casi llegábamos tomados de el brazo a la farmacia cuando pude ver a Adrian en mi cuerpo, aun con el uniforme de la escuela, cargando un paquete de toallas femeninas, pude ver como de reojo alcanzo a verme en su cuerpo tomado del brazo de su crush eterno, pude notar como solo agacho la mirada y empezó a caminar más rápido tan rápido como la falda que llevaba le permitia.
-Pasa algo chiquito- me preguntó Natalia
-No nada- decía mientras por dentro mil preguntas me invadían; ¿Por qué el tonto había comprado toallas femeninas si recien habia tenido mi periodo?
¿Por qué aún traía puesto el uniforme de la escuela y por qué no pidió una bolsa para ser más discreto al menos?
“Ese tonto me va hacer quedar como una rara”.
Después de acompañar a Natalia de regreso a su casa, por fin llegue a la casa de mi primo, o bueno de sus papás y entre a su cuarto, ni siquiera me percaté del desorden que tenía alrededor y el olor raro que despedía aquel lugar, solo quería llegar y acostarme en una cama , para poder asimilar este día.
Al fin encendí el celular de mi primo y vi que tenía diez llamadas perdidas de mi antiguo número y 10 whatsapp de “Vicky”.
Justo cuando estaba a punto de abrirlos, aparecieron 15 whatsapp de Natalia, decidí revisar primero esos y no podía creerlo, me estaba enviando fotos intimas y hasta abajo el último mensaje decía “Para que no olvides esta tarde pequeñín, espero que se repita 😘”
Estaba petrificada, veía otro cuerpo femenino de nuevo completamente desnudo, pero ahora no lo veía con asco ni con envidia como cuando era una niña, ahora lo veía con lujuria, de pronto sentí cómo de nuevo algo empezó a acumularse en mi entrepierna, era mi pene que estaba de nuevo duro reaccionando a las fotos de Natalia, y ahora ya sabía que hacer, empeze a jalar mi verga con fuerza, imaginándome de nuevo dentro de la vagina de aquella linda chica, wow no podía creer lo que estaba pensando, esos pensamientos no son propios de una niña de 14 años pero por ahora no lo era, ahora Adrian lo era y yo en su cuerpo era un hombre de 25 años, masturbando su pene, como cualquier otro hombre lo haría. Estos pensamientos me hicieron nuevamente llegar al orgasmo, dejándome exhausta por la cual me perdí en el
sueño, olvidando por completo los whatsapp de mi “primita” si tan solo lo hubiera hecho… quizás esto habría sido diferente…
Continuará…
martes, 19 de febrero de 2019
En los tacones de mi jefa; Capituló 1
Hola seguidores del blog:
A continuación les dejo la nueva historia que estoy desarrollando. Básicamente partí de una dinámica que realice en un grupo de Facebook, y como considero que es una historia que da para más contenido, decidí detallarla en varios capítulos.
Pero no se preocupen que a la par continuaré también con la historia de “Devuélveme mi vida”
y desarrollaré también otra historia en los siguientes semanas, así que espérenla… Bueno sin más preámbulo aquí está el primer capítulo de;
“En los tacones de mi jefa”
Capítulo 1 : La venganza a veces no resulta cómo esperas.
A quien corresponda:
Escribo estas líneas para no olvidar quien fui alguna vez, por que, aunque actualmente habito el cuerpo de una madre soltera de 37 años, hasta hace año y medio solía ser un Joven de 24 años, lleno de vitalidad, metas y con un futuro brillante por delante, hasta que por azares del destino lo perdí todo…
Mi nombre solía ser Alan si la memoria no me falla y cursaba el sexto semestre de la carrera de administración de empresas.
Debido a esto, al ser el último semestre de la carrera en administración, como requisito para mi titulación debía presentar un servicio social en alguna empresa de mi elección por al menos 3 meses.
Ansioso e impulsado por el sueño de por fin graduarme como Licenciado en administración, puse manos a la obra , buscando esa primera oportunidad laboral, en diferentes portales de bolsa de trabajo por internet. Después de un par de horas de búsqueda, ya un poco cansado, encontré un anuncio que ofrecía la oportunidad de ser becario en él área contable de una reconocida empresa de publicidad.
Al ser “pasantes” y no empleados como tal, prácticamente la paga era nula, básicamente lo que ofrecía la empresa, era una “pequeña” ayuda para los gastos de transporte y con suerte un pequeño desayuno. Ya algo fastidiado y teniendo solo en mente terminar mi carrera profesional, de manera casi impulsiva envíe mis documentos escaneados al correo de esa empresa, sin pensar que buscando un poco más podría encontrar un trabajo que ofreciera una “paga mejor” o que
quizás estuviera más cerca de casa, quizás si lo hubiera hecho ahora no estaría en esta penosa situación…
En fin, a los dos días, un viernes, la chica de Recursos humanos, se puso en contacto conmigo por teléfono, para decirme que el lunes podía empezar a trabajar. Emocionado pase el fin de semana mejorando mi aspecto personal, fui a cortar mi cabello y a comprar una camisa blanca , unos zapatos negros y una corbata nueva. Mi mamá solía decir que la primera impresión es la que cuenta y si quería ganarme un puesto permanente en esa empresa, cuando terminara mi servicio social, tendría que impresionarlos desde el primer día.
Llego el día lunes, mi despertador sonó a las 5 a.m, lave mis dientes y comenze mi rutina de ejercicio.
Vale decir que aunque siempre me considere un chico promedio, (tez blanca, complexión algo robusta, estatura 1,67), trataba de mantenerme en forma y cuidar mi imagen personal, así que al darme cuenta de que estaba ganando algunos kilos comencé a hacer dieta y ejercicio. Después de tomar una ducha comence a prepararme para mi primer día en la oficina, tome la camisa blanca perfectamente planchada, después el pantalón y los zapatos negros impecablemente boleados y después de una inspección por el espejo, me dirigí hacia la oficina, la cual sería mi nuevo lugar de trabajo desde ese día y por los próximos tres meses (y si me desempeñaba de manera eficaz, quizás más tiempo).
La primera persona que conocí fue la chica de recursos humanos con la que había hablado antes por teléfono. Se llamaba Karina, calculo que aproximadamente tendría unos 25 o 26 años una chica de piel apiñonada y una linda sonrisa, era algo alta, aproximadamente 1,70 ,así que se imaginarán lo pequeñito que me veía a su lado, sobre todo por los tacones azules que ella estaba usando, que sobra decir, hacían lucir espectacular sus bien formadas piernas que dejaban al descubierto su pegada falda azul a juego con su escotada camisa blanca y aunque lo noté, traté de disimular, pues no quería que me conocieran como “el pervertido de la oficina” siendo apenas el primer día, sobra decir que me dejó flechado desde el primer momento que la vi.
Poco a poco “Kari” me presento a mis nuevos compañeros y compañeras, éramos aproximadamente 10 personas en la oficina y todos estábamos, en una edad entre los 24 y 30 años por lo cual pensé me integraría muy bien con ellos.
Ese trabajo parecía un sueño, hasta que el sonido de unos tacones dando pasos firmes, instintivamente me hicieron voltear, pude ver como una mujer de aproximadamente 35 a 40 años se dirigía hacia nosotros. Calculo media 1.60 por lo ya con los tacones estaba más o menos de mi estatura, su complexion era algo llenita aunque con buenas curvas , sería lo que se conoce coloquialmente como una “gordibuena” iba vestida de manera elegante, falda negra, pantimedias negras, camisa blanca y tacones negros.
Volteo a verme con una mirada despectiva para luego dirigirse a Kari
–“Karina ponte a trabajar, que el mocoso nuevo te ayude me urge el reporte antes de las 12, apúrale”-
Termino de decir esto y azoto la puerta tras de sí entrando a la oficina privada al fondo, que de hecho era la única pues todos los demás trabajábamos en cubículos pequeñitos
-“y esa señora tan enojona quien es”- pregunte en voz baja a kari
-Es nuestra jefa se llama Maribel y si es un poco enojona, aunque no la culpo- comenzó su relato en voz baja- Tiene 37 años, es divorciada, mamá soltera de una niña de 4 años. Su esposo las abandonó, por ir a vivir una aventura con la anterior chica que trabajaba aquí de recursos humanos, una chica muy guapa y 10 años más joven que ella, creo que por eso la ve reflejada en mi y me odia tanto- Decía en tono burlón- Creo que en el fondo es buena persona después de todo, solo necesita…-
-Una buena noche de sexo- interrumpí
-Iba a decir un hombre bueno que la enamore , pero tu idea tampoco es mala- sonrío
-Disculpa por mi comentario, a veces digo lo que pienso en voz alta- me sonroje
-No te disculpes después de todo me gustan los chicos sinceros- volteó y ¿me guiño un ojo, o quizás solo fue mi imaginación?
-Bien vamos a apurarnos que esto es para antes de las 12- me decía Kari contagiándome un poco de su optimismo.
Y así fue durante el primer mes, todos los días iba y quedaba bajo las ordenes de Karina, ya que la “jefa” Maribel solo iba y se encerraba en su oficina, cosa que agradecíamos todos los empleados. Del otro lado de la moneda gracias a Karina el trabajo no lo parecía pues siempre, Kari lo hacía más ameno con su buen humor y amabilidad.
Gracias a todo este tiempo que pasábamos juntos Karina y yo, poco a poco nos fuimos conociendo más, sus gustos, sus artistas favoritos sus películas favoritas, era increíble lo mucho que coincidíamos y me fascinaba, lamentablemente había una persona a la cual esto no le gustaba para nada; Maribel.
Molesta y me atrevo a decir que celosa por la atención que veía que recibía Karina de mi, una mañana mientras ambos platicábamos y comíamos el desayuno que compre para ambos se acerco bastante molesta a reclamarnos
-¿Para eso te encargue al becario nuevo Karina? ¿Para que lo hagas un inútil y se la pase de ocioso como tú? Olvídalo desde hoy quedará a mi cargo, recoge tus cosas tu niño becario y mételas a mi oficina ahora me rindes cuentas a mi- dijo casi gritando
Tenía sentimientos encontrados pues a la vez, me hervía la sangre por ver cómo trataba a Karina, pero también me sentía asustado de ahora tener que pasar más tiempo con la Jefa de la oficina y su carácter insoportable. Aun así en mi vivía una pequeña esperanza de que en el fondo fuera buena persona como pensaba Karina y se apiadara de un pobre becario como yo. Lamentablemente no fue así pues desde el primer minuto me puso tareas imposibles como fotocopiar montones de documentos que no entendía, ir a comprarle un café para después casi aventármelo en la cara por que está frío o muy caliente, o incluso ponerme a buscar archivos en la bodega de hace 10 años. Durante un mes viví ese martirio pensando en renunciar, y aunque aún me faltaba otro mes para terminar el servicio, pensé que después de todo podría completarlo en otro lugar con una jefa menos amargada. Pero por su puesto no me iba a ir sin antes jugarle una última broma a Maribel por todo el calvario que me hizo pasar. Así que unos días antes de presentar mi renuncia formalmente, acudí al centro comercial a un par de tiendas de bromas, aunque salí algo decepcionado pues ambas tenían las clásicas y gastadas bromas de el cojín gaseoso o los dulces que saben mal, pero yo ¡Necesitaba algo más! ¡Ella se merecía algo más!.
Vagando por los rincones del centro comercial encontré un viejo local llamo mi atención ya que nunca lo había visto antes; “SRU Spells” anunciaba el viejo letrero afuera la tienda. Entre curioso y me atrevo a decir con algo de miedo, entre y vi todo tipo de cosas increíbles, como patas de conejo, cabezas de monos disecadas y ojos en un frasco. Al final del mostrador un anciano de baja estatura y con semblante algo siniestro atendía, temeroso me acerque y más nervioso me puse cuando dijo:
-Se lo que buscas jovencito, y tengo justo lo que necesitas, solo piensa antes de hacer cualquier cosa, que el camino de la venganza, a veces te da sorpresas desagradables- me dijo de manera seria.
-Pues entonces usted ya debe de saber, que la persona de la que me quiero vengar es una persona nada empatica, y que merece un buen escarmiento, solo por un día quiero que pueda ver la broma desde el otro lado de la moneda- dije alzando un poco la voz
-Bien, si eso es lo que quieres- dijo de manera tranquila mientras sacaba del mostrador dos frascos pequeñitos, uno con una sustancia azul y otro con una sustancia roja.
-Para que la broma funcione debes poner en alguna bebida de la “victima” la mitad del frasco azul y en una bebida tu debes beber la mitad del frasco Rojo, ¿Entendiste?- Pregunto el anciano
-Creo, aunque no sé cómo esto me ayudará a vengarme de mi jefa, ¿No es algún tipo de veneno verdad?- Pregunte asustado
-No no lo es- respondió el anciano – Recuerda poner solo la mitad del frasco en su bebida-
- Ella la azul y yo La Roja, solo la mitad del frasco, entendí- Dije algo decepcionado y salí de la tienda.
A la mañana siguiente y con dudas bebí la mitad del frasco Rojo en mi jugo de naranja que bebía todos los días durante el ejercicio y antes de salir al trabajo y guardé el frasco azul, en mi mochila para ponerlo en la bebida de la jefa más tarde.
-No me siento diferente realmente- Pensaba en el autobús camino a el trabajo- Ni siquiera sabía diferente mi bebida, espero que el frasco azul si haga que al menos la bebida de Maribel sepa a vomito o algo así- pensaba mientras agitaba el frasco azul y lo volvía a guardar en mi mochila.
Para mi mala o buena suerte cuando llegue ese día a la oficina Maribel ya me estaba esperando
-Córrele mocoso que mi café no se va a ir a comprar solo- decia mientras me aventaba un par de billetes- y que esta vez no sea agua de calcetín como siempre o te lo descontare de tu triste paga de becario- decia algo burlona.
“Espera un poco más ya llegará tu momento de reír” pensaba dentro de mi.
Fui al café de la esquina y compré su café como todos los días, solo que esta vez no le añadí azúcar a su café si no la mitad del frasco azul que me dio el anciano. Impaciente por dárselo corrí a la oficina y le entregue el café a Maribel mientras dentro de mi contenía la risa.
-mmm vaya este café esta…. Delicioso, por fin diste en el clavo, emm ¿como me dijiste que te llamas?-
-Alan- Respondí pensando lo increíble que era, que en dos meses no se allá aprendido mi nombre
-Bien Alan, últimamente has trabajado mucho, pienso que te mereces un descanso hoy puedes salir temprano, te veo mañana-
“Queeeeee! ¿Eso era todo? ¿un poco de amabilidad de su parte? Bueno al menos me dio el día libre ya es algo”
Para aprovechar que salí temprano ese día decidí ir a reclamarle al anciano de esa tienda por tan mala broma, pero para mi sorpresa la tienda había desaparecido
“Seguro quebró por vender productos de tan mala calidad” pensé enojado.
Regrese a la casa en la que vivo con mis padres y me encerré en mi cuarto algo cansado y confundido por tan agobiante situación, puse ambos frasco en un mueble
A lado de mi cama y casi sin notarlo caí en un profundo sueño.
En ese sueño, muy lúcido por cierto, podía ver momentos que había pasado en la oficina durante los últimos dos meses, también soñé obviamente con Karina pero en el sueño poco a poco se iba alejando de mi al igual que mi familia se iba desvaneciendo en la oscuridad, de repente pude sentir como si mi alma pudiera flotar pero a la vez era jalada por una fuerza como un torbellino y absorbida por la nada….
El despertador sonó, eran las 5 de la mañana y abrí los ojos, pude sentir como tenía sudor frío en la frente, pero eso no era lo más extraño, también sentía mi cuerpo muy pesado, y tenía dolores en partes del cuerpo en donde nunca antes había tenido dolores, como los pies y la espalda, algo definitivamente no estaba bien, me levante de la cama y extrañamente me sentía fuera de balance y un poco más pequeño, como si me hubiera encogído y engordado. Al tratar de encontrar el apagador de la luz del cuarto encontré con que no estaba donde solía estar, definitivamente algo no estaba bien. Cuando por fin logré encender la luz no pude dar crédito a lo que mis ojos veían, enfrente de mi estaba Maribel luciendo un camisón rojo! Volví a sudar frío cuando me di cuenta que era un espejo, ese era mi reflejo, por alguna razón estaba en su cuarto usando su camison y también su cuerpo ¡Yo era Maribel!
Continuará…
A continuación les dejo la nueva historia que estoy desarrollando. Básicamente partí de una dinámica que realice en un grupo de Facebook, y como considero que es una historia que da para más contenido, decidí detallarla en varios capítulos.
Pero no se preocupen que a la par continuaré también con la historia de “Devuélveme mi vida”
y desarrollaré también otra historia en los siguientes semanas, así que espérenla… Bueno sin más preámbulo aquí está el primer capítulo de;
“En los tacones de mi jefa”
Capítulo 1 : La venganza a veces no resulta cómo esperas.
A quien corresponda:
Escribo estas líneas para no olvidar quien fui alguna vez, por que, aunque actualmente habito el cuerpo de una madre soltera de 37 años, hasta hace año y medio solía ser un Joven de 24 años, lleno de vitalidad, metas y con un futuro brillante por delante, hasta que por azares del destino lo perdí todo…
Mi nombre solía ser Alan si la memoria no me falla y cursaba el sexto semestre de la carrera de administración de empresas.
Debido a esto, al ser el último semestre de la carrera en administración, como requisito para mi titulación debía presentar un servicio social en alguna empresa de mi elección por al menos 3 meses.
Ansioso e impulsado por el sueño de por fin graduarme como Licenciado en administración, puse manos a la obra , buscando esa primera oportunidad laboral, en diferentes portales de bolsa de trabajo por internet. Después de un par de horas de búsqueda, ya un poco cansado, encontré un anuncio que ofrecía la oportunidad de ser becario en él área contable de una reconocida empresa de publicidad.
Al ser “pasantes” y no empleados como tal, prácticamente la paga era nula, básicamente lo que ofrecía la empresa, era una “pequeña” ayuda para los gastos de transporte y con suerte un pequeño desayuno. Ya algo fastidiado y teniendo solo en mente terminar mi carrera profesional, de manera casi impulsiva envíe mis documentos escaneados al correo de esa empresa, sin pensar que buscando un poco más podría encontrar un trabajo que ofreciera una “paga mejor” o que
quizás estuviera más cerca de casa, quizás si lo hubiera hecho ahora no estaría en esta penosa situación…
En fin, a los dos días, un viernes, la chica de Recursos humanos, se puso en contacto conmigo por teléfono, para decirme que el lunes podía empezar a trabajar. Emocionado pase el fin de semana mejorando mi aspecto personal, fui a cortar mi cabello y a comprar una camisa blanca , unos zapatos negros y una corbata nueva. Mi mamá solía decir que la primera impresión es la que cuenta y si quería ganarme un puesto permanente en esa empresa, cuando terminara mi servicio social, tendría que impresionarlos desde el primer día.
Llego el día lunes, mi despertador sonó a las 5 a.m, lave mis dientes y comenze mi rutina de ejercicio.
Vale decir que aunque siempre me considere un chico promedio, (tez blanca, complexión algo robusta, estatura 1,67), trataba de mantenerme en forma y cuidar mi imagen personal, así que al darme cuenta de que estaba ganando algunos kilos comencé a hacer dieta y ejercicio. Después de tomar una ducha comence a prepararme para mi primer día en la oficina, tome la camisa blanca perfectamente planchada, después el pantalón y los zapatos negros impecablemente boleados y después de una inspección por el espejo, me dirigí hacia la oficina, la cual sería mi nuevo lugar de trabajo desde ese día y por los próximos tres meses (y si me desempeñaba de manera eficaz, quizás más tiempo).
La primera persona que conocí fue la chica de recursos humanos con la que había hablado antes por teléfono. Se llamaba Karina, calculo que aproximadamente tendría unos 25 o 26 años una chica de piel apiñonada y una linda sonrisa, era algo alta, aproximadamente 1,70 ,así que se imaginarán lo pequeñito que me veía a su lado, sobre todo por los tacones azules que ella estaba usando, que sobra decir, hacían lucir espectacular sus bien formadas piernas que dejaban al descubierto su pegada falda azul a juego con su escotada camisa blanca y aunque lo noté, traté de disimular, pues no quería que me conocieran como “el pervertido de la oficina” siendo apenas el primer día, sobra decir que me dejó flechado desde el primer momento que la vi.
Poco a poco “Kari” me presento a mis nuevos compañeros y compañeras, éramos aproximadamente 10 personas en la oficina y todos estábamos, en una edad entre los 24 y 30 años por lo cual pensé me integraría muy bien con ellos.
Ese trabajo parecía un sueño, hasta que el sonido de unos tacones dando pasos firmes, instintivamente me hicieron voltear, pude ver como una mujer de aproximadamente 35 a 40 años se dirigía hacia nosotros. Calculo media 1.60 por lo ya con los tacones estaba más o menos de mi estatura, su complexion era algo llenita aunque con buenas curvas , sería lo que se conoce coloquialmente como una “gordibuena” iba vestida de manera elegante, falda negra, pantimedias negras, camisa blanca y tacones negros.
Volteo a verme con una mirada despectiva para luego dirigirse a Kari
–“Karina ponte a trabajar, que el mocoso nuevo te ayude me urge el reporte antes de las 12, apúrale”-
Termino de decir esto y azoto la puerta tras de sí entrando a la oficina privada al fondo, que de hecho era la única pues todos los demás trabajábamos en cubículos pequeñitos
-“y esa señora tan enojona quien es”- pregunte en voz baja a kari
-Es nuestra jefa se llama Maribel y si es un poco enojona, aunque no la culpo- comenzó su relato en voz baja- Tiene 37 años, es divorciada, mamá soltera de una niña de 4 años. Su esposo las abandonó, por ir a vivir una aventura con la anterior chica que trabajaba aquí de recursos humanos, una chica muy guapa y 10 años más joven que ella, creo que por eso la ve reflejada en mi y me odia tanto- Decía en tono burlón- Creo que en el fondo es buena persona después de todo, solo necesita…-
-Una buena noche de sexo- interrumpí
-Iba a decir un hombre bueno que la enamore , pero tu idea tampoco es mala- sonrío
-Disculpa por mi comentario, a veces digo lo que pienso en voz alta- me sonroje
-No te disculpes después de todo me gustan los chicos sinceros- volteó y ¿me guiño un ojo, o quizás solo fue mi imaginación?
-Bien vamos a apurarnos que esto es para antes de las 12- me decía Kari contagiándome un poco de su optimismo.
Y así fue durante el primer mes, todos los días iba y quedaba bajo las ordenes de Karina, ya que la “jefa” Maribel solo iba y se encerraba en su oficina, cosa que agradecíamos todos los empleados. Del otro lado de la moneda gracias a Karina el trabajo no lo parecía pues siempre, Kari lo hacía más ameno con su buen humor y amabilidad.
Gracias a todo este tiempo que pasábamos juntos Karina y yo, poco a poco nos fuimos conociendo más, sus gustos, sus artistas favoritos sus películas favoritas, era increíble lo mucho que coincidíamos y me fascinaba, lamentablemente había una persona a la cual esto no le gustaba para nada; Maribel.
Molesta y me atrevo a decir que celosa por la atención que veía que recibía Karina de mi, una mañana mientras ambos platicábamos y comíamos el desayuno que compre para ambos se acerco bastante molesta a reclamarnos
-¿Para eso te encargue al becario nuevo Karina? ¿Para que lo hagas un inútil y se la pase de ocioso como tú? Olvídalo desde hoy quedará a mi cargo, recoge tus cosas tu niño becario y mételas a mi oficina ahora me rindes cuentas a mi- dijo casi gritando
Tenía sentimientos encontrados pues a la vez, me hervía la sangre por ver cómo trataba a Karina, pero también me sentía asustado de ahora tener que pasar más tiempo con la Jefa de la oficina y su carácter insoportable. Aun así en mi vivía una pequeña esperanza de que en el fondo fuera buena persona como pensaba Karina y se apiadara de un pobre becario como yo. Lamentablemente no fue así pues desde el primer minuto me puso tareas imposibles como fotocopiar montones de documentos que no entendía, ir a comprarle un café para después casi aventármelo en la cara por que está frío o muy caliente, o incluso ponerme a buscar archivos en la bodega de hace 10 años. Durante un mes viví ese martirio pensando en renunciar, y aunque aún me faltaba otro mes para terminar el servicio, pensé que después de todo podría completarlo en otro lugar con una jefa menos amargada. Pero por su puesto no me iba a ir sin antes jugarle una última broma a Maribel por todo el calvario que me hizo pasar. Así que unos días antes de presentar mi renuncia formalmente, acudí al centro comercial a un par de tiendas de bromas, aunque salí algo decepcionado pues ambas tenían las clásicas y gastadas bromas de el cojín gaseoso o los dulces que saben mal, pero yo ¡Necesitaba algo más! ¡Ella se merecía algo más!.
Vagando por los rincones del centro comercial encontré un viejo local llamo mi atención ya que nunca lo había visto antes; “SRU Spells” anunciaba el viejo letrero afuera la tienda. Entre curioso y me atrevo a decir con algo de miedo, entre y vi todo tipo de cosas increíbles, como patas de conejo, cabezas de monos disecadas y ojos en un frasco. Al final del mostrador un anciano de baja estatura y con semblante algo siniestro atendía, temeroso me acerque y más nervioso me puse cuando dijo:
-Se lo que buscas jovencito, y tengo justo lo que necesitas, solo piensa antes de hacer cualquier cosa, que el camino de la venganza, a veces te da sorpresas desagradables- me dijo de manera seria.
-Pues entonces usted ya debe de saber, que la persona de la que me quiero vengar es una persona nada empatica, y que merece un buen escarmiento, solo por un día quiero que pueda ver la broma desde el otro lado de la moneda- dije alzando un poco la voz
-Bien, si eso es lo que quieres- dijo de manera tranquila mientras sacaba del mostrador dos frascos pequeñitos, uno con una sustancia azul y otro con una sustancia roja.
-Para que la broma funcione debes poner en alguna bebida de la “victima” la mitad del frasco azul y en una bebida tu debes beber la mitad del frasco Rojo, ¿Entendiste?- Pregunto el anciano
-Creo, aunque no sé cómo esto me ayudará a vengarme de mi jefa, ¿No es algún tipo de veneno verdad?- Pregunte asustado
-No no lo es- respondió el anciano – Recuerda poner solo la mitad del frasco en su bebida-
- Ella la azul y yo La Roja, solo la mitad del frasco, entendí- Dije algo decepcionado y salí de la tienda.
A la mañana siguiente y con dudas bebí la mitad del frasco Rojo en mi jugo de naranja que bebía todos los días durante el ejercicio y antes de salir al trabajo y guardé el frasco azul, en mi mochila para ponerlo en la bebida de la jefa más tarde.
-No me siento diferente realmente- Pensaba en el autobús camino a el trabajo- Ni siquiera sabía diferente mi bebida, espero que el frasco azul si haga que al menos la bebida de Maribel sepa a vomito o algo así- pensaba mientras agitaba el frasco azul y lo volvía a guardar en mi mochila.
Para mi mala o buena suerte cuando llegue ese día a la oficina Maribel ya me estaba esperando
-Córrele mocoso que mi café no se va a ir a comprar solo- decia mientras me aventaba un par de billetes- y que esta vez no sea agua de calcetín como siempre o te lo descontare de tu triste paga de becario- decia algo burlona.
“Espera un poco más ya llegará tu momento de reír” pensaba dentro de mi.
Fui al café de la esquina y compré su café como todos los días, solo que esta vez no le añadí azúcar a su café si no la mitad del frasco azul que me dio el anciano. Impaciente por dárselo corrí a la oficina y le entregue el café a Maribel mientras dentro de mi contenía la risa.
-mmm vaya este café esta…. Delicioso, por fin diste en el clavo, emm ¿como me dijiste que te llamas?-
-Alan- Respondí pensando lo increíble que era, que en dos meses no se allá aprendido mi nombre
-Bien Alan, últimamente has trabajado mucho, pienso que te mereces un descanso hoy puedes salir temprano, te veo mañana-
“Queeeeee! ¿Eso era todo? ¿un poco de amabilidad de su parte? Bueno al menos me dio el día libre ya es algo”
Para aprovechar que salí temprano ese día decidí ir a reclamarle al anciano de esa tienda por tan mala broma, pero para mi sorpresa la tienda había desaparecido
“Seguro quebró por vender productos de tan mala calidad” pensé enojado.
Regrese a la casa en la que vivo con mis padres y me encerré en mi cuarto algo cansado y confundido por tan agobiante situación, puse ambos frasco en un mueble
A lado de mi cama y casi sin notarlo caí en un profundo sueño.
En ese sueño, muy lúcido por cierto, podía ver momentos que había pasado en la oficina durante los últimos dos meses, también soñé obviamente con Karina pero en el sueño poco a poco se iba alejando de mi al igual que mi familia se iba desvaneciendo en la oscuridad, de repente pude sentir como si mi alma pudiera flotar pero a la vez era jalada por una fuerza como un torbellino y absorbida por la nada….
El despertador sonó, eran las 5 de la mañana y abrí los ojos, pude sentir como tenía sudor frío en la frente, pero eso no era lo más extraño, también sentía mi cuerpo muy pesado, y tenía dolores en partes del cuerpo en donde nunca antes había tenido dolores, como los pies y la espalda, algo definitivamente no estaba bien, me levante de la cama y extrañamente me sentía fuera de balance y un poco más pequeño, como si me hubiera encogído y engordado. Al tratar de encontrar el apagador de la luz del cuarto encontré con que no estaba donde solía estar, definitivamente algo no estaba bien. Cuando por fin logré encender la luz no pude dar crédito a lo que mis ojos veían, enfrente de mi estaba Maribel luciendo un camisón rojo! Volví a sudar frío cuando me di cuenta que era un espejo, ese era mi reflejo, por alguna razón estaba en su cuarto usando su camison y también su cuerpo ¡Yo era Maribel!
Continuará…
lunes, 18 de febrero de 2019
TinderSwap #1
Y ¿si en el futuro las aplicaciones nos consiguieran intercambios de cuerpos en vez de citas?
Dejen su comentarios para mas...
viernes, 4 de enero de 2019
jueves, 3 de enero de 2019
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda.
Hola seguidores del blog:
Disculpen la ausencia tan larga es solo que se juntaron algunos proyectos escolares con las fiestas y en fin…
También mi creatividad estaba de vacaciones por lo cual junto a la falta de tiempo terminaron por ausentarme del blog.
En fin Feliz Año Nuevo atrasado espero cumplas sus propósitos, incluidos el de intercambiar, hacer traje de piel o poseer algún cuerpo.
También aprovechó este espacio para enviar un saludo y agradecimiento especial a mi amigo Aldair que me ayudo con detalles de esta historia.
Y bueno para no aburrirlos más los dejos con la siguiente parte de mi historia.
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda.
Era tan extraño estar afuera de la que hasta ayer había sido mi secundaria, sin poder ir a saludar a mis amigas y sin que nadie me volteara a ver ni notará mi presencia, y bueno por qué voltearían a verme, con la apariencia que ahora tenía en este cuerpo masculino descuidado que ahora ocupaba gracias a mi primo Adrián, ¡¡Su cuerpo!!
Era tan extraño también ver a alguien más utilizando mi uniforme, mi cara y mi cuerpo. Mi primo Adrián parecía tan tranquilo y hasta podría decir que disfrutaba estar en mi cuerpo mientras yo solo quería recuperar mi vida.
Me quede sumergida en mis pensamientos un rato en la entrada de la secundaria, viendo a mi primo alejarse con mi cuerpo y con mis amigas, hasta que note que un par de señoras se me quedaban viendo, quizás con mi nueva apariencia de hombre descuidado pensaron que era uno tipo de esos raros que acosan niñas de secundaria, y no las culpo mi primo parecía alguna clase de vago, después de su última novia hace aproximadamente 3 años había hecho poco o nada por mejorar su apariencia personal
“Ahora que soy Adrián por no se cuanto tiempo, creo que tendré que mejorar “su” apariencia, si estoy en cuerpo al menos no me quiero sentir asqueada al verme al espejo” pensaba.
-Bien y ahora que sigue- reflexionaba mientras recordaba las instrucciones que mi primo me había dado
-Bien tengo que ir a la universidad, solo espero que no sea una materia muy difícil o muy aburrida- pensaba mientras de mala gana subía al autobús que me llevaría a la universidad.
Ya en el bus no pude evitar notar a una chica, que, aunque no era tan linda como solía serlo yo hasta ayer, llevaba puesto un lindo vestido rojo y zapatillas a juego, instintivamente volteé a verla, y aunque yo solo admiraba su atuendo, creo que ella lo malinterpreto pues me volteo a ver con cara de desagrado, no lo entendí hasta que mire hacia abajo y vi el bulto que se remarcaba en mi pantalón recordándome el cuerpo que ahora ocupaba.
Me sentí tan avergonzada que no pude hacer más que cubrirlo con mis toscas manos y sonrojarme “Esta estupida cosa parece tener vida propia” pensaba mientras por dentro moría de vergüenza.
Llegue a la que mientras esté en el cuerpo Adrián, sería mi escuela, y no pude evitar sentirme rara, pues cuando era “Vicky” todos en la secundaria querían ser mis amigos e incluso tenía varios pretendientes que se peleaban por saludarme en la entrada, mientras que ahora como hombre parecía que nadie notaba mi presencia.
Llegue al salón que mi primo me había indicado y me senté en la parte de atrás para mantener un perfil bajo, sin embargo a los poco minutos llegó un sujeto casi igual de raro que mi primo a saludarme.
-Que tal tu fin de semana amigo, al fin pudiste pasar ese nivel en Final Fantasy-
Decía el que parecía ser amigo de Adrián-
-Que clase de hombre adulto juega esa clase de juegos- le respondí con desagrado
-Emm… tu, es tu juego favorito- me respondía algo confundido-
-Cierto- Respondi tratando de no parecer una lunática- Carlos verdad?- Pregunte nerviosa
-Si así me llamo, oye Adrián te encuentras bien- me pregunto algo asustado
-Si es solo que tú sabes, ayer fui un día pesado, ya sabes es que fui a cuidar a mi prima y bueno hoy me siento como si no fuera yo- comenté
-Oh cierto ayer fue tu día como niñera de la pequeña Vicky, aunque… de pequeña ya no tiene nada la verdad es que cada día se pone más linda, mira que si no fuera ilegal…-
-Cerdo asqueroso respétame- interrumpí enojada, mientras veía como cambiaba el semblante en la cara de Carlos a uno de confusión- Quize decir respeta a mi prima, recuerda que es una niña- dije algo más tranquila
-Lo siento amigo no creí que te molestaría tanto mi comentario- decía apenado Carlos- pero en fin hablando de chicas lindas mira ahí viene Natalia- decía bastante emocionado mi amigo.
En ese momento entro al salón una chica tez blanca y pelo negro, más o menos de mi estatura, vestida con una linda blusa de flores y un leggin negro a juego con tenis rosa, tenia una cintura marcada, un busto generoso, un trasero en forma de corazón y unas caderas que seguramente si hubiera estado en mi cuerpo de mujer hubiera mirado con envidia, pero en este cuerpo de hombre me causaban sensaciones muy diversas y extrañas para mi
-Emm… es linda- solo alcanze a responder a Carlos algo aletargada
-Por algo es tu “Crush” desde que estás en la universidad- me comentaba Carlos.
“Así que mi primito tiene un interés amoroso, creo que podré aprovechar esto” pensaba dentro de mi.
“Si logró conseguirle una novia probablemente busque más rápido una solución para esto, será fácil para mi después de todo se como piensa una chica pues hasta ayer solía ser una” continuaba pensando mientras no dejaba de observar a aquella linda chica.
Al terminar la segunda clase, a la salida del salón pude ver cómo a Natalia se le caían sus libro de su bolsa por lo que rápidamente corrí a ayudarla
-Listo aquí tienes- le sonreí con la tonta cara de mi primo
-Que lindo eres muy amable emmm… Adrián cierto- decía ella
“Wow de verdad cómo puede ser tan perdedor mi primo como para que su compañera de clases apenas si lo note” pensaba para mi misma
-Si, es mi nombre- decía algo nerviosa, por lo general yo siempre había estado en el papel de la chica linda y popular con autoestima por las nubes, rechazando chicos, pero hoy era diferente , hoy yo era el chico que podría ser rechazado y si se llegaba enterar mi primo seguro jamás me querría regresar mi cuerpo, así que coquetear con esta chica era de vida o muerte- Así es, Natalia, sabes tus tenis son lindos y combinan con tu bolsa luces genial hoy- “Estupida que acabas de hacer eso es algo que diría una niña no un chico, lo arruine” pensaba mientras por dentro los nervios me devoraban
-Emm… pues muchas gracias sabes no es muy común que un chico sepa de estas cosas- Respondió
-Es solo que ya sabes, me gusta estar en contacto con mi lado femenino- Respondi tratando de no arruinarlo más
-y es genial sabes quedan pocos chicos como tu, la mayoría son idiotas presumiendo sus músculos, pero parece que tu eres diferente, sabes…. más sensible y… no eres gay verdad?- Pregunto algo sería
-No no creo serlo- Respondi con una risita
-Bueno por que no vienes a mi casa y hacemos la tarea juntos, pareces además de sensible, un chico listo quizás me puedas ayudar- me propuso
-Esta bien por qué no- Respondía mientras la seguía hacia su casa.
“Vaya esto es tan divertido, parece que resulte ser mejor hombre que mi primo, jajaja un día en su cuerpo y le conseguí una cita para estudiar con la chica más bonita de su salón, bueno técnicamente es mi cita, pero en fin, quizás esto no sea tan aburrido después de todo” pensaba mientras acompañaba a aquella chica hasta su casa
-Es aquí llegamos- Decía Natalia mientras abría la puerta- Ponte cómodo en el sillón solo voy al baño y ya regreso
Mientras acomodaba los libros y los apuntes de la materia que habíamos visto ese día en clase solo podía pensar en cómo le iba a contar a mi primo que le había conseguido una “cita” con su eterno Crush hasta que algo me saco de mis pensamientos, de repente sentí como alguien me empujo hacia el sillón de manera violenta y poco a poco se montaba encima de mis piernas, era Natalia y estaba usando un baby doll blanco con medias blancas, ¡No,no podía estar pasando esto, era irreal!
-Emm Natalia … no íbamos a estudiar???- Decía muy nerviosa
- Vaya parece que tú papel de niño bueno no es un acto, pero eso se puede solucionar- decía Natalia mientras se movía de manera sugestiva montada en mis piernas
-Espera esto no está bien, auch…- de repente sentí un dolor horrible en mi entrepierna, un dolor que ya conocía, ¡era una ereccion! como la que habían tenido en mi casa el primer día del intercambio
-Lo ves- decía Natalia- tu boca dice que no pero esta cosa aquí en tu pantalon dice otra , además he notado como me miras con deseo todos los días en el salon, así que no te resistas hoy se cumplirá tu fantasía- decía haciendo que mi ereccion creciera mas y mas, y efectivamente iba a cumplir la fantasía de mi primo lamentablemente la que estaba dentro era yo ¡¡Vicky!!
-Bueno niñito ahora si te voy a hacer un hombrecito- decía Natalia mientras sacaba mi nuevo miembro de mi pantalón-
-Por favor no…. – no pude razonar cuando empezó a succionar la verga de mi primo la qué ahora era mi verga mi mente se puso en blanco y solo pude terminar de decir – Noooo… pares, por favor….-
Continuará…
Disculpen la ausencia tan larga es solo que se juntaron algunos proyectos escolares con las fiestas y en fin…
También mi creatividad estaba de vacaciones por lo cual junto a la falta de tiempo terminaron por ausentarme del blog.
En fin Feliz Año Nuevo atrasado espero cumplas sus propósitos, incluidos el de intercambiar, hacer traje de piel o poseer algún cuerpo.
También aprovechó este espacio para enviar un saludo y agradecimiento especial a mi amigo Aldair que me ayudo con detalles de esta historia.
Y bueno para no aburrirlos más los dejos con la siguiente parte de mi historia.
Devuélveme mi vida Capítulo VI: Mi primer día como hombre; El otro lado de la moneda.
Era tan extraño estar afuera de la que hasta ayer había sido mi secundaria, sin poder ir a saludar a mis amigas y sin que nadie me volteara a ver ni notará mi presencia, y bueno por qué voltearían a verme, con la apariencia que ahora tenía en este cuerpo masculino descuidado que ahora ocupaba gracias a mi primo Adrián, ¡¡Su cuerpo!!
Era tan extraño también ver a alguien más utilizando mi uniforme, mi cara y mi cuerpo. Mi primo Adrián parecía tan tranquilo y hasta podría decir que disfrutaba estar en mi cuerpo mientras yo solo quería recuperar mi vida.
Me quede sumergida en mis pensamientos un rato en la entrada de la secundaria, viendo a mi primo alejarse con mi cuerpo y con mis amigas, hasta que note que un par de señoras se me quedaban viendo, quizás con mi nueva apariencia de hombre descuidado pensaron que era uno tipo de esos raros que acosan niñas de secundaria, y no las culpo mi primo parecía alguna clase de vago, después de su última novia hace aproximadamente 3 años había hecho poco o nada por mejorar su apariencia personal
“Ahora que soy Adrián por no se cuanto tiempo, creo que tendré que mejorar “su” apariencia, si estoy en cuerpo al menos no me quiero sentir asqueada al verme al espejo” pensaba.
-Bien y ahora que sigue- reflexionaba mientras recordaba las instrucciones que mi primo me había dado
-Bien tengo que ir a la universidad, solo espero que no sea una materia muy difícil o muy aburrida- pensaba mientras de mala gana subía al autobús que me llevaría a la universidad.
Ya en el bus no pude evitar notar a una chica, que, aunque no era tan linda como solía serlo yo hasta ayer, llevaba puesto un lindo vestido rojo y zapatillas a juego, instintivamente volteé a verla, y aunque yo solo admiraba su atuendo, creo que ella lo malinterpreto pues me volteo a ver con cara de desagrado, no lo entendí hasta que mire hacia abajo y vi el bulto que se remarcaba en mi pantalón recordándome el cuerpo que ahora ocupaba.
Me sentí tan avergonzada que no pude hacer más que cubrirlo con mis toscas manos y sonrojarme “Esta estupida cosa parece tener vida propia” pensaba mientras por dentro moría de vergüenza.
Llegue a la que mientras esté en el cuerpo Adrián, sería mi escuela, y no pude evitar sentirme rara, pues cuando era “Vicky” todos en la secundaria querían ser mis amigos e incluso tenía varios pretendientes que se peleaban por saludarme en la entrada, mientras que ahora como hombre parecía que nadie notaba mi presencia.
Llegue al salón que mi primo me había indicado y me senté en la parte de atrás para mantener un perfil bajo, sin embargo a los poco minutos llegó un sujeto casi igual de raro que mi primo a saludarme.
-Que tal tu fin de semana amigo, al fin pudiste pasar ese nivel en Final Fantasy-
Decía el que parecía ser amigo de Adrián-
-Que clase de hombre adulto juega esa clase de juegos- le respondí con desagrado
-Emm… tu, es tu juego favorito- me respondía algo confundido-
-Cierto- Respondi tratando de no parecer una lunática- Carlos verdad?- Pregunte nerviosa
-Si así me llamo, oye Adrián te encuentras bien- me pregunto algo asustado
-Si es solo que tú sabes, ayer fui un día pesado, ya sabes es que fui a cuidar a mi prima y bueno hoy me siento como si no fuera yo- comenté
-Oh cierto ayer fue tu día como niñera de la pequeña Vicky, aunque… de pequeña ya no tiene nada la verdad es que cada día se pone más linda, mira que si no fuera ilegal…-
-Cerdo asqueroso respétame- interrumpí enojada, mientras veía como cambiaba el semblante en la cara de Carlos a uno de confusión- Quize decir respeta a mi prima, recuerda que es una niña- dije algo más tranquila
-Lo siento amigo no creí que te molestaría tanto mi comentario- decía apenado Carlos- pero en fin hablando de chicas lindas mira ahí viene Natalia- decía bastante emocionado mi amigo.
En ese momento entro al salón una chica tez blanca y pelo negro, más o menos de mi estatura, vestida con una linda blusa de flores y un leggin negro a juego con tenis rosa, tenia una cintura marcada, un busto generoso, un trasero en forma de corazón y unas caderas que seguramente si hubiera estado en mi cuerpo de mujer hubiera mirado con envidia, pero en este cuerpo de hombre me causaban sensaciones muy diversas y extrañas para mi
-Emm… es linda- solo alcanze a responder a Carlos algo aletargada
-Por algo es tu “Crush” desde que estás en la universidad- me comentaba Carlos.
“Así que mi primito tiene un interés amoroso, creo que podré aprovechar esto” pensaba dentro de mi.
“Si logró conseguirle una novia probablemente busque más rápido una solución para esto, será fácil para mi después de todo se como piensa una chica pues hasta ayer solía ser una” continuaba pensando mientras no dejaba de observar a aquella linda chica.
Al terminar la segunda clase, a la salida del salón pude ver cómo a Natalia se le caían sus libro de su bolsa por lo que rápidamente corrí a ayudarla
-Listo aquí tienes- le sonreí con la tonta cara de mi primo
-Que lindo eres muy amable emmm… Adrián cierto- decía ella
“Wow de verdad cómo puede ser tan perdedor mi primo como para que su compañera de clases apenas si lo note” pensaba para mi misma
-Si, es mi nombre- decía algo nerviosa, por lo general yo siempre había estado en el papel de la chica linda y popular con autoestima por las nubes, rechazando chicos, pero hoy era diferente , hoy yo era el chico que podría ser rechazado y si se llegaba enterar mi primo seguro jamás me querría regresar mi cuerpo, así que coquetear con esta chica era de vida o muerte- Así es, Natalia, sabes tus tenis son lindos y combinan con tu bolsa luces genial hoy- “Estupida que acabas de hacer eso es algo que diría una niña no un chico, lo arruine” pensaba mientras por dentro los nervios me devoraban
-Emm… pues muchas gracias sabes no es muy común que un chico sepa de estas cosas- Respondió
-Es solo que ya sabes, me gusta estar en contacto con mi lado femenino- Respondi tratando de no arruinarlo más
-y es genial sabes quedan pocos chicos como tu, la mayoría son idiotas presumiendo sus músculos, pero parece que tu eres diferente, sabes…. más sensible y… no eres gay verdad?- Pregunto algo sería
-No no creo serlo- Respondi con una risita
-Bueno por que no vienes a mi casa y hacemos la tarea juntos, pareces además de sensible, un chico listo quizás me puedas ayudar- me propuso
-Esta bien por qué no- Respondía mientras la seguía hacia su casa.
“Vaya esto es tan divertido, parece que resulte ser mejor hombre que mi primo, jajaja un día en su cuerpo y le conseguí una cita para estudiar con la chica más bonita de su salón, bueno técnicamente es mi cita, pero en fin, quizás esto no sea tan aburrido después de todo” pensaba mientras acompañaba a aquella chica hasta su casa
-Es aquí llegamos- Decía Natalia mientras abría la puerta- Ponte cómodo en el sillón solo voy al baño y ya regreso
Mientras acomodaba los libros y los apuntes de la materia que habíamos visto ese día en clase solo podía pensar en cómo le iba a contar a mi primo que le había conseguido una “cita” con su eterno Crush hasta que algo me saco de mis pensamientos, de repente sentí como alguien me empujo hacia el sillón de manera violenta y poco a poco se montaba encima de mis piernas, era Natalia y estaba usando un baby doll blanco con medias blancas, ¡No,no podía estar pasando esto, era irreal!
-Emm Natalia … no íbamos a estudiar???- Decía muy nerviosa
- Vaya parece que tú papel de niño bueno no es un acto, pero eso se puede solucionar- decía Natalia mientras se movía de manera sugestiva montada en mis piernas
-Espera esto no está bien, auch…- de repente sentí un dolor horrible en mi entrepierna, un dolor que ya conocía, ¡era una ereccion! como la que habían tenido en mi casa el primer día del intercambio
-Lo ves- decía Natalia- tu boca dice que no pero esta cosa aquí en tu pantalon dice otra , además he notado como me miras con deseo todos los días en el salon, así que no te resistas hoy se cumplirá tu fantasía- decía haciendo que mi ereccion creciera mas y mas, y efectivamente iba a cumplir la fantasía de mi primo lamentablemente la que estaba dentro era yo ¡¡Vicky!!
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